Masescena - Raúl Márquez: "Nos merecemos tener una buena orquesta de swing en Madrid con cuerdas. Esto es un proyecto de vida, muy vocacional"

AÑO VII  Número 319

01 OCTUBRE 2023
SU ESPECTÁCULO PODRÁ VERSE EN EL TEATRO CIRCO PRICE DE MADRID EL PRÓXIMO 29 DE MARZO

Raúl Márquez: "Nos merecemos tener una buena orquesta de swing en Madrid con cuerdas. Esto es un proyecto de vida, muy vocacional"

Fotografía de familia de la orquesta de cuerda y percusión

Swing Machines Orchestra presenta el próximo 29 de marzo en el Teatro Circo Price de Madrid su último espectáculo “Melodías Prohibidas”, un espectáculo innovador que recupera la época dorada de las orquestas, cuando eran ellas las encargadas de poner la banda sonora de la vida en general y de los eventos más importantes de nuestras principales ciudades mientras florecía la economía. Un homenaje a aquellas orquestas que hace un siglo interpretaban los grandes éxitos americanos de manera secreta y adaptándolos al castellano para evitar la censura.

Swing Machine Orchestra nos invita, el próximo 29 de marzo, a sumergirnos y vivir la música de la primera mitad del siglo XX en una fiesta inolvidable

Por este motivo, Raúl Márquez ha querido compartir con Masescena algunos aspectos del espectáculo, y lo que rodea a este tipo de orquestas que fueron parte indispensable de nuestro pasado y de la diversión de nuestros mayores.

 

¿Qué es Melodías Prohibidas?

Melodías Prohibidas es un homenaje a la música que sonaba aquí en España en la primera mitad del siglo XX, y es la música que bailaban aquí nuestros abuelos. Es la música que las orquestas tocaban sin parar día tras día, noche tras noche en muchos de los teatros de la Gran Vía, aquí en Madrid o del Paralelo en Barcelona. Es un homenaje a una forma de vivir que se nos está olvidando y a una forma de sentir la música en directo con estas grandes orquestas de esa época.

 

¿Cuántos componentes están en escena?

En el Circo Price estaremos unos veinte integrantes. Estamos tres violines primeros, cuatro violines segundos, tres violas, dos violoncelos, contrabajo, batería, una bailarina de claqué, una bailaora de flamenco, tenemos un cantante, y también a Zenet, el gran Zenet como artista invitado.

 

¿Qué tipo de música es la que va a poder disfrutar el público?

Nosotros con este espectáculo hemos querido recuperar la música que se sabe que sonaba, porque aquí no había pasodobles o swings por separado, estaba todo mezclado en aquella época. Se cogían influencias de fuera y los artistas y las orquestras de aquella época interpretaban, acompañaban a cantantes de copla o cantantes de jota, y entonces había la mezcla divertidísima hasta tal punto que nosotros cuando hemos empezado a escuchar un fandango por swing o boleros foxtrot pues nos hemos quedado impresionados y es la música que vamos a interpretar. Realmente empezamos a veces a tocar una jota y terminamos tocando en swing o empezamos a tocar Suspiros de España en pasodoble y lo terminamos jazzeando y swingueando y metiendo baile swing. Esa es la música que no sólo va a escuchar todo el público sino la música que la gente va a decir ¿esto sonaba aquí? Esto qué es, esto qué invento es, que no nos lo habían contado y esa es un poco la sorpresa de esta presentación.

 

¿Para qué tipo de público está dirigido este espectáculo?

Pues para todos los públicos realmente. Trabajamos mucho la conexión con el público y trabajamos mucho el contacto directo, tocamos entre el público y tratamos de que participen en el espectáculo, así que creo que eso define un espectáculo para un amplio espectro de edades.

 

¿Cree que alguien se sentirá identificado con la música que va a sonar?

Nosotros en algunas pruebas que hemos hecho ya interpretando algunos de estos temas en conciertos previos, de repente dice un señor mayor: “yo bailaba esto en el Café Teatro Casablanca que estaba en el Plaza del Rey. Bailaba esto todas las noches con mi mujer, todas las noches sin parar de bailar”. Nos emociona que nos digan eso porque de verdad que ahora hay musicales y hay muchos sitios para bailar y tal pero con orquestas en directo como las que había antes, orquestas que se cansaban de tocar y tenía que venir otra a sustituirla como pasaba en el Café Teatro Casablanca que tenía el escenario giratorio y cuando una orquesta se cansaba terminaba de tocar y se montaba corriendo la otra pero directamente sin que parara de tocar la primera. Eso pues si te llena de orgullo en realidad y satisfacción porque dices es que esto mueve, y mueve al público realmente.

 

Me comentaba que van más allá de la música. Hay una bailaora de flamenco. ¿Cómo es la puesta en escena?

El espectáculo parte de una orquesta que tocamos de pie, por supuesto una orquesta de cuerdas con batería, pero luego hay elementos que todavía conectan más con la música de esta época pues como una bailaora flamenca que baila con palillos y con bata de cola, una bailarina de tap dance que incluso lo fusiona también con el baile flamenco, y varios cantantes que interpretan pues a los grandes líderes de las bandas de aquella época que siempre tenían estas figuras. Ahí está pues Machín, por ejemplo, está también Juan Legido, que cantaba con Los churumbeles de España unos preciosos pasodobles que se llaman No te puedo querer. El cantante ya sabes que en aquella época era líder indiscutible que no sólo cantaba sino, como bien dice Zenet, contaba historias al público.

 

 

Se me estaba viniendo a la cabeza la orquesta topolino…

Exacto. Es posterior pero es una de las orquestas que quedó de toda aquella saga de grandes orquestas. La realidad es que aquí en los años 20 en España, pues imagínate, en Europa estaba la guerra mundial, los músicos de fuera venían aquí, las grandes fortunas venían aquí tanto a Barcelona al casino de Peralada como a Madrid, y todo esto era una época de crecimiento de música y de gente invirtiendo dinero que las orquestas eran principales para aderezar el crecimiento cultural y social. A partir de ahí todas estas orquestas se hicieron tan indispensables que cuando acabó aquí la guerra civil iban llegando los pobres músicos pues el uno sin un dedo el otro no sé qué y corriendo empezaron a formarse las orquestas. Cuentan que las primeras orquestas que forman en Barcelona pues en vez de ser de 12 componentes eran de 25 porque los pobres no tenían ningún sitio para trabajar. Se acumularon músicos y músicos y músicos, y volvieron otra vez nada más terminar la guerra, sobre todo en Barcelona, a formarse todas estas orquestas. Topolino, Xavier Cugat, Raúl Abril, Bonet de San Pedro, Ernest Madriguera, la orquesta de Luis Duque, Bonet de San Pedro y los Siete de Palma… Hay un montón de orquestas divertidísimas en las que los líderes eran unos cuentistas, unos cómicos, y que encima lo hacía muy bien. En aquella época se vendían muy bien.

 

¿Cuál cree que fue la decadencia de este tipo de conjuntos musicales?

Yo creo que empezaron a caer en los años 70. No sé si con el rock and roll, las guitarras eléctricas, ahí empezó a flojear. Pero sobre todo en loa años 80, cuando empezaron los dj y empezó la música para bailar que no necesitaba de orquestas en directo. Lo que nosotros queremos dar a entender es que una música en directo, una música interpretada en directo por 20 músicos es que hace que sea imposible que no se te mueva el cuerpo, los pies, el alma… Tiene que volver. Más allá de la inteligencia artificial, de las bases y las programaciones que llevan muchos artistas a veces para actuar, es algo que no va a morir nunca. Igual que se ha hecho con el circo. El circo en los años 70 flojeó, cayó, y ahora el Teatro Circo Price, que es precisamente donde presentamos este espectáculo, está otra vez arriba, creando una tendencia y creando un montón de filosofía de circo de Madrid.

 

¿Qué esperan del público que les visite en su estancia en el Teatro Circo Price?

No esperamos, es que directamente sabemos que vamos a generar una fiesta con ellos como no va a haber otra en el circo. Es que, en realidad, lo tenemos rodado. Tenemos rodada la idea. Hemos hecho muchas actuaciones. Ya llevamos más de 300 actuaciones con esta orquesta y sabemos que cuando empezamos a tocar swing hacemos que participen, que se pongan a bailar. Regalamos discos al que mejor baile. Al final terminan todos de pie bailando y se forma pues una reunión alrededor del swing, alrededor de la música de baile de esta época que es muy divertida.

 

¿Y después del Price?

Después empezamos gira el 5 de mayo. Estamos en el festival “Mayo mayea” en Logroño, el 6 de mayo estamos en la Plaza Mayor de Salamanca, el 24 de junio estamos en Collado Villalba en Madrid, y bueno, ahí empezamos ya a movernos.

 

¿Una pieza que le llame poderosamente la atención del repertorio que presentan?

Me está gustando mucho la respuesta que tiene en nuestro disco Piel canela, que es de Machín. Al final mucho público joven de repente la ha oído de refilón, de lejos, y no sabe muy bien de dónde viene, pero la sabe cantar, y es una de esas canciones que nunca pasan de moda porque son melodías pegadizas que están ahí en el interior de la gente. A lo mejor de las verbenas de los pueblos, de cuando se bailaba de jovencitos… Esa es una que me encanta. La segunda que más se está oyendo en las plataformas digitales es Suspiros de España, que al final es una canción popular de todos pero que tocada en swing te da más ganas de escucharla, no te da esa sensación de que es una cosa antigua y fuera de lugar. Es un pasodoble magistral con unas melodías fantásticas.

 

Para finalizar, y no le voy a robar mucho más tiempo, ¿qué instrumentos componen la orquesta, y qué futuro tiene este tipo de conjuntos y su orquesta en particular?

Nuestra orquesta está formada por 3 violines primeros, 4 violines segundos haciendo diferentes voces en la orquesta, 3 violas, 2 violonchelos, 1 contrabajo, 1 batería, 1 bailarina de claqué y 1 bailaora de flamenco y 1 voz.

Cuando nosotros apostamos por un proyecto así sabemos qué va a pasar. Sabemos que la gente se va a animar a venir a vernos, va a venir a bailar, a recuperar el gusto por estas grandes formaciones y a revivir los bailes, como había aquí en el Manzanares, en los merenderos que había antes en el río Manzanares. Queremos recuperar la música analógica, ese romanticismo. Luego cada uno ya hace por ahí lo que quiere. Yo toco, también, violines eléctricos, pero esto es una base que es fundamental, conocer de dónde venimos, disfrutar como se disfrutaba entonces, que la gente se piensa que no se lo pasaron bien y sí. Y sabemos que muchos sitios de nuestro país están deseando escucharnos porque nos están lloviendo ofertas para actuar. Yo creo que nos vais a ver y nos vais a oír en muchas ocasiones. Que para nada tiene que ver este tipo de formaciones con una España oscura, sino que este tipo de formaciones sí que ponía una nota de color. Si vas buscando fotos en pueblos, verás cómo eran los escenarios, de madera, desvencijados, y tocaban sin microfonía y sin nada. Poco a poco se iban haciendo formaciones más grandes, y todo el pueblo participaba de estas. Aquí, en las ciudades, cuando se escuchaba música que venía de fuera queríamos tocar eso, queríamos bailar eso. Al final una formación que armónicamente pueda completar tantos registros es una formación muy rica y creo que nos merecemos tener, aparte de una sinfónica, pues una buena orquesta de swing en Madrid con cuerdas. Esto es un proyecto de vida, muy vocacional. Yo creo que sí gustará.

 

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