Masescena - Melania Olcina: “Yo creo que a la danza hay que darla de comer, hay que alimentarla. Hay que cuidarla”

AÑO V  Número 218

20 OCTUBRE 2021
LA BAILARINA ES FINALISTA COMO MEJOR INTÉRPRETE FEMENINA DE DANZA EN LA XXIV EDICIÓN DE LOS PREMIOS MAX

Melania Olcina: “Yo creo que a la danza hay que darla de comer, hay que alimentarla. Hay que cuidarla”

Melania Olcina es una de las finalistas a mejor intérprete femenina de danza dentro de la XXIV edición de los Premios Max que se celebrarán hoy lunes 4 de octubre en el Teatro Arriaga de Bilbao. Nuestra protagonista va con toda la ilusión puesta en conseguir la ansiada y preciada manzana.

Es licenciada en Historia del arte por la Universidad Complutense de Madrid (2009) y Diplomada en Danza Contemporánea por el Real Conservatorio Profesional Mariemma de Madrid (2008). Obtiene diferentes premios y becas como intérprete en festivales nacionales e internacionales de danza como el Festival Internacional de Viena “Impulstanz” (2009); Universidad Carlos III de Madrid (2009); ​XXIII Certamen Coreográfico de Madrid (2007 y 2008); Festival internacional de danza y artes escénicas ADAE (2008); y Festival de danza de Alcalá de Henares (2005).

Como intérprete ha trabajado con Pedro Berdayes (Premio Nacional de Danza 2000), interpretando algunas de sus piezas durante su formación en el R.C.P.M como “​Allegro ma non tropo”​, ​“To be Continued”​, ​“Espacio Zen”​, ​“Conser & Lab”; ​con José Reches, “MalaCarne”​; con Jesús Rubio Gamo​ “Sinnerman” (galardonada con el Primer Premio y Premio del Público en el Certamen de Coreografía de la Universidad Carlos III y con el Tercer premio del Jurado en el XXIII Certamen Coreográfico de Madrid)​, ​“Ofelia” y “Habitación Aliterada”​; con Teresa Nieto (Premio Nacional de Danza 2004), en ​“Petit Comité” y ​“Tacita a Tacita”; en el ballet de Carmen Roche (Medalla de Oro de las Bellas Artes 2012 y de Plata 1995) interpreta ​“La niña Farola”​; en el Teatro Real de Madrid, óperas como ​Faust Ball dirigida por Els Comediants y ​Alceste, cuyo director de escena fue Krysztof Warlikowski y coreografiado por Claudel Bardouil.

Trabaja para la Compañía de Sharon Fridman desde 2013 en ​​“Free fall” (Ganadora del premio MAX al mejor espectáculo de danza en 2015 y ganadora al mejor espectáculo de danza en la Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca), ​"Hasta dónde" y ​"All ways" (Premio del Público en la feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca), ​“Arte Sella”​, “​Tú y las formas”,​ ​“Barro”, “A Piedi Nudi, “Dose of paradise”​.

Desde 2010 trabaja con Antonio Ruz (Premio “El Ojo Crítico” 2013 y Premio Nacional de Danza/Creación 2018) en algunas de sus piezas, como ​“Recreo01”​, ​“Ignoto”​, ​“Ojo”​, ​“Libera Me”​, ​“A La espagnole”​, ​“Beautiful Beach”​, ​“Double Bach”,​ ​“Presente”​, ​“Aún”, “La noche de San Juan”, el videoclip ​“A la deriva” del grupo musical Vetusta Morla, ​“El Barberillo de Lavapiés” dirigido por Alfredo Sanzol para el Teatro de la Zarzuela.

También ha explorado trabajos como coreógrafa y asistente de coreografía, además de como videoartista y como docente.

 

¿Cómo recibió la noticia de ser finalista de esta edición XXIV edición de los Premios Max?

Con mucha alegría. Y con mucha sorpresa porque no me lo esperaba. Había tantos candidatos que, de repente, cuando lees tu nombre ahí, o te lo dice un amigo a través de whatsapp, pues te quedas como en shock. Con mucha alegría y emoción. De repente te entra como una ilusión muy grande que te puedan reconocer el trabajo que has hecho.

 

¿Ha estado nominada en alguna otra ocasión?

Estuve nominada como mejor elenco dentro de la compañía de Sharon Fridman, y como candidata en la compañía de Antonio Ruz con Presente.

 

Melania Olcina 02

 

¿Qué cuenta Dosis de Paraíso, la obra con la que está nominada?

Dosis de Paraíso es una coreografía, un espectáculo, que trata sobre la relación a dos, con otra persona. En realidad, el coreógrafo, Sharon Fridman, estaba tratando los quince años de una relación. Son varias secuencias, o escenas, que se van interrelacionando en el pasado, presente y futuro de una relación.

La primera escena, que se llama 147 abrazos, por ejemplo, versa sobre el trabajo que una caricia en el enamoramiento más tarde se puede convertir en una “hostia”. De repente con el paso del tiempo va apareciendo la rutina, los hábitos, las costumbres, la velocidad con la que hacemos la vida en general. Es cómo se puede transitar por todo ese paisaje emocional con una repetición de una secuencia bastante sencilla, que es bastante gestual, de dos cuerpos que están continuamente en contacto.

Después, se va a una especie de soledad, donde se trabaja las memorias, la pérdida. Un soliloquio muy “minimal” y abstracto a partir de la gestualidad de lo cotidiano, de la gestualidad del rostro. Es más un trabajo de interpretación.

La coreografía es una serie de repeticiones, una serie de secuencias que se van variando, donde se van añadiendo e incorporando las diferencias, como si estuvieras viviendo una cotidianidad en casa, en la intimidad de tu hogar con tu pareja, pero donde se van añadiendo diferentes significados.

Por último, me gustaría destacar del espectáculo cómo los protagonistas intentan mantener el equilibrio de pareja. Encontrar ese balance. Eso para mí es Dosis del Paraíso, cómo poder, dentro de todo lo que nos está pasando en la vida, encontrar ese lugar de comunicación o punto en común con el otro. Va variando constantemente. Es un lugar muy frágil, que fluctua, y no es un lugar que puedes dar por obvio o fijo, sino que siempre estás ahí en esa flexibilidad, en ese diálogo, y afectado por los factores externos.

 

¿Qué cree que ha podido llamar la atención de su trabajo para que sea finalista de los premios?

La verdad es que no sé qué decirte aquí. No sé si es por este trabajo en concreto, o por mi trayectoria y los diferentes trabajos que he hecho… No sé qué les ha podido llamar la atención en este trabajo. Me imagino que habrá sido la interpretación, porque es un premio a mejor interpretación de danza… Creo que puede ser más por cómo habitas un rol, o cómo lo haces tuyo, cómo puedes incorporar el trabajo que haces para otra persona, en este caso para la compañía de Sharon Fridman, y cómo tú integras tus experiencias personales ahí. Porque al final esta coreografía habla un poco de todas las relaciones de amor o de pareja con el otro, que es como un tema universal. Todo el mundo que lo puede ver o interpretar puede sentirse empático con esto, porque de alguna manera lo hemos vivido todos.

 

Me habla de Sharon Fridman porque es uno de los últimos coreógrafos con los que ha trabajado. También mencionó a Antonio Ruz. ¿Algún coreógrafo ha dejado huella en usted por su manera de trabajar?

La verdad es que soy una intérprete que sólo ha trabajado para dos compañías. Con Antonio Ruz llevo diez años, y con Sharon llevo nueve, desde 2013. Sharon Fridman me ha dejado una profunda huella porque llevo mucho tiempo trabajando conjuntamente con él, y con Antonio Ruz también. He encontrado un balance entre los dos. Cuando no estoy con uno estoy con otro, y he tenido poco tiempo para desarrollar otros espacios. Como soy freeland no trabajo para una compañía que me dé una estabilidad económica, sino que voy por producciones.

 

¿Qué producción la ha marcado más a lo largo de su trayectoria?

Todas las producciones han sido importantes para mí. Me he entregado y las he vivido en ese momento con intensidad. Una importante para mí fue Free Fall porque fue una coreografía que vi su principio de creación, su desarrollo, su proceso… todo el tema de la gira internacional que estuve seis años bailándolo, y hasta su final. Viví todo ese arco temporal hasta que de repente se dejó de mover. También pasé por diferentes elencos, entonces vi cómo se transformó esa coreografía en otra cosa, desde el principio hasta el final. Ese proceso vital fue muy importante porque fue un arco temporal bastante largo.

 

Melania Olcina 01

 

Haciendo un poco de memoria, ¿cómo llega la danza a su vida?

En casa. Mi madre fue bailarina. Ella me introdujo en el mundo de la danza, y desde pequeña ya estaba conectada con ello. Ella era bailarina de danza española y flamenco, y empecé más con ese tipo de trabajo, de lenguaje, y a medida que yo iba creciendo pues de repente, por mi personalidad, por mis inquietudes, me fui formando en otro tipo de lenguajes. También quería estudiar y estudié historia del arte. Más tarde me formé en el conservatorio en danza contemporánea. Y ahora estoy haciendo un Máster de Pensamiento y Creación Escénica Contemporánea. Cuando era adolescente mi madre también me llevó a danza clásica… Hay como una mezcla.

 

¿Con qué coreógrafo o coreógrafa le gustaría trabajar?

Qué complejo. La danza contemporánea es muy amplia y me gustan muchas cosas. Es verdad que, en este momento, y por focalizarme en alguna concreta, te diría Romeo Castelucci. Ahora mismo, que estoy así en blanco, me ha venido ese nombre. Pero eso no quiere decir que no me gusten otras muchas cosas.

 

¿Y alguna compañía?

Son muchas, y seguro que cito las típicas de siempre. Hay muchas, y todos tienen esa búsqueda personal que puedo disfrutar.

 

¿En qué búsqueda personal está Melania Olcina?

Ahora estoy buscando, y tengo un proyecto, porque me gustan mucho las artes vivas, la mezcla de disciplinas, y la hibridación, y quería, por un lado, continuar con esa investigación teórica que quería llevar a la práctica, y me gustaría seguir estudiando para desarrollar eso, y por otro lado todo lo relacionado con el cuerpo.

 

¿Qué cree que le falta al a danza en nuestro país actualmente?

Yo creo que a la danza hay que darla de comer, hay que alimentarla. Hay que cuidarla. Es difícil aquí en España dedicarse a la danza por la precariedad laboral que hay, la falta de seguridad. A un bailarín hay que cuidarlo, porque necesita muchos cuidados. Entrenamiento, fisioterapia, una disciplina, unos hábitos saludables, y muchas veces es complicado mantener ese equilibrio corporal, mental y emocional, con la realidad que tenemos. Sobre todo digo en el freelanceo, porque a lo mejor en las compañías, que hay pocas, más institucionales no sería igual, aunque me imagino que ellos tendrán mucho que decir que se pueda mejorar. Se podría mejorar todo el tema de la seguridad social, no tenemos nóminas en la mayoría de casos, y para alquilar una casa, o comprarla, cosas a las que puede tener acceso cualquier persona, para nosotros es un poquito más difícil.

Tampoco quiero quedarme en la queja. Pero se podría mejorar. Muchas veces tengo la sensación de estar a la intemperie, por la inseguridad en el trabajo, porque no es algo regular y estable, sino que vas picoteando y siempre intentando actualizarte. Intentando estar entrenado, ya no sólo físicamente, sino mentalmente, para proponer y seguir formándote. Incluso los idiomas. Todo eso requiere también atención, y a veces es difícil compaginarlo con la vida.

 

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