Masescena - Juan Carlos Rubio: “Me gustaría pensar que la calidad va unida al éxito, pero no siempre es así”

AÑO IV  Número 156

10 AGOSTO 2020
ESTRENA EN LA SEGUNDA SEMANA DEL FESTIVAL DE MÉRIDA SU VERSIÓN DE ANFITRIÓN, LA CUAL TAMBIÉN DIRIJE

Juan Carlos Rubio: “Me gustaría pensar que la calidad va unida al éxito, pero no siempre es así”

Juan Carlos Rubio llega a Mérida con una versión escrita y dirigida por él mismo del Anfitrión de Molière. Está muy feliz de poder contar en la actualidad con bastante trabajo, y más en los tiempos que corren. Quiere ser muy optimista en esta etapa en la que está todo tan parado y tan difícil. El cordobés, a pesar de ser licenciado en interpretación textual por la Real Escuela de Arte Dramático, se convierte con el paso del tiempo en un maravilloso guionista de cine y televisión. Su faceta como dramaturgo tampoco podría ser menos fructífera. Sus obras se han representado en numerosos países y es ganador de varios importantes premios. Su otra faceta, la de director teatral, le ha permitido alcanzar un gran éxito en ese campo, trabajando con primeras figuras del mundo de la interpretación. A pesar de ser multidisciplinar y tener un gran talento, Juan Carlos Rubio afirma que es muy afortunado por poder vivir de lo que le gusta.

 

¿Es la primera vez que visitas Mérida?

Si, como director si. Trabajé allí como actor hace veintidós años. Como espectador he ido muchas veces, claro, pero como director y autor nunca antes había estado.

 

Te enfrentas a un texto de Molière, ¿cómo definirías a Anfitrión?

Anfitrión es un divertidísimo juego en torno al amor. Y en torno a la imagen. Nuestra propia imagen. De cómo nos vemos. Cómo nos ven los demás. Esa duplicidad que se puede producir si realmente te pudieras ver desde fuera. Es como si le diéramos la vuelta al espejo. Es el cristal que nos devuelve hoy en día las redes sociales, Facebook… que nos devuelven todas estas tecnologías. Pero, sobre todo, es una historia que habla de amores y de deseos. Consumados e imposibles.

 

¿Cómo te enfrentas al texto de Molière?

Pues con mucho desparpajo. Lo mismo que Molière hizo con el texto de Plauto. Molière cogió a Plauto, cortó, pegó, modificó lo que quiso, y yo mantengo esa misma libertad. Yo me he acercado a Molière modificando y haciendo una versión fiel a lo que yo creo que plantea el texto, pero tomándome todas las libertades que eran necesarias. Sobre todo por una razón para mí fundamental, el papel de la mujer. Tanto en Plauto, como, por supuesto, en Molière, es un papel muy secundario. Ellas son simplemente los efectos colaterales de todo el enredo. Aquí yo he querido que Alcmena y Cleantis tengan un papel mucho más protagónico y mucho más activo en las decisiones y en toda la trama. Creo que es un momento, en el siglo XXI, en el que si le hinco el diente a un texto de otras épocas, tengo que recolocar lo mismo que Molière hubiera recolocado hoy en día. Somos producto de un momento, de una sociedad, donde las cosas eran así, y la mujer ocupaba un espacio como esposa, o mejor dicho, como sufrida esposa, generalmente. Todo esto ha cambiado y ya no es así. Yo quería que este texto reflejase la situación que debe tener la mujer de igualdad absoluta y de motor dramático.

 

Te has rodeado de un equipo con el que ya has trabajado en otras ocasiones…

Si, si. Con Chevy Muraday, Julio Awad, José Manuel Guerra, Curt Allen… Eso a nivel creativo. Con todos he trabajado anteriormente y es un equipo que me da una garantía. Prácticamente todos han estado ya en Mérida, conocen el espacio. Y a nivel actoral he vuelto a coincidir con Pepón Nieto y con Dani Muriel… Es un equipo de gente con la que me manejo muy bien. La decisión mayor que uno puede tomar cuando afronta un trabajo de este tipo es rodearse de un buen equipo. Es fundamental. Ahí te juegas realmente el estado final, de esa calidad que tenga la gente que va a trabajar codo con codo contigo. Y aquí son todos profesionales increíbles.

 

Es una garantía de éxito…

No. Es una garantía de calidad. Lo del éxito… Me gustaría pensar que la calidad va unida al éxito, pero no siempre es así. Yo creo que es una garantía de calidad, y que el trabajo que va a estar encima del escenario va a tener un nivel y va a ser un producto muy bien acabado. Luego ya el éxito… ¿qué es el éxito? Esto abriría un debate. Si es un éxito de público es indiscutible que depende de la taquilla. Que sea un éxito porque toda la gente que ha participado está feliz, y la gente que lo ve le gusta, pues también es un éxito. La palabra éxito tiene esos lados que yo creo que hay que matizar un poco.

 

¿Cómo has trabajado de cara al monstruoso escenario de Mérida?

Para mí no es monstruoso. Es cierto que es un escenario muy alargado, muy grande, tienes un fondo que es muy poderoso, pero realmente es un espacio que provoca magia. Es un lugar en el que ya estar ahí dentro, y que se apaguen las luces y comience algo… ¡madre mía!, eso es un regalo. Cuando tienes un buen reparto de actores, un buen texto como es este de Molière, y todo un equipo como el que está aquí, levantar telón, bueno, levantar telón no porque no lo hay (risas), que empiece el espectáculo ahí yo creo que ya es un salto importante hacia algún lugar. Luego hay que mantener el nivel, claro. Pero se empieza muy arriba dentro de ese marco, como se decía antes, ese marco incomparable. Ese marco te da el primer empujón, pero luego hay que mantener el nivel.

Aparte de las características del escenario, que vamos a estar trabajando en un escenario de 17 metros de boca por 7 de fondo, un tamaño de escenario más grande de lo habitual, pero yo no lo estoy viviendo como un problema. Lo estoy viviendo con ilusión y con ganas de estar allí. Y sentirme afortunado. Primero, porque este año se haya celebrado el festival, porque ha sido muy difícil levantarlo, y alabar la gestión de todo el equipo que lleva el festival, con Jesús Cimarro a la cabeza, y que la Junta de Extremadura y el Patronato… Vamos, que la gente se haya lanzado a hacerlo hay que aplaudírselo, porque es un buque insignia para toda la profesión y para todo el país a nivel cultural. Estar allí lo veo como un reto, pero es un reto agradable y maravilloso. No tengo ese miedo al espacio.

 

juan carlos rubio 02

 

Tienes un reparto maravilloso. Son actores y actrices de reconocido prestigio. ¿Qué destacarías de cada uno de ellos?

La verdad es que son seis actores y actrices muy distintos, pero todos tienen en común que tienen como un brillo especial. Yo creo que hay actores que brillan, que tienen algo especial, aparte de su personalidad, que la tienen y muy marcada, pero tienen un brillo y un talento, y una manera de poder navegar por la comedia, y de repente dar algún tinte más serio… Son actores muy versátiles, e insisto, con mucha personalidad y mucha empatía con el público. El público los conoce y yo creo que hay una comunicación que se establece con el público y ellos muy grande. Por sus carreras, por todo lo que han hecho anteriormente. Y al mismo tiempo, a pesar de tener personalidades muy distintas, todos están encajando muy bien en el juego escénico que yo les estoy proponiendo para contar la historia de Anfitrión. La contamos desde un lugar, es historia, y están todos encantados y participando de esa propuesta.

 

¿Cómo definirías las propuestas que haces? ¿Tienen un sello personal?

Pues precisamente la ausencia de sello ese es mi sello. Durante toda mi carrera he intentado no llevar una línea. La línea ha sido intentar hacer cosas que tuvieran un nivel, una calidad… Es lo que verdaderamente me preocupa. Pero si te refieres a un sello, a un estilo propio que defina tanto lo que escribo como lo que dirijo, es que a mí no me interesa repetir ese sello. Y ya que me pongo filatélico, me interesa más coleccionar sellos distintos. Me apetece más la aventura de viajar, me gusta cambiar de mundo, y me gusta cambiar de continente. Como autor y como director hago el mismo proceso. Intento que mis espectáculos no se parezcan los unos a los otros, pasar de un tipo de intérpretes a otros, de un tipo de texto a otro, de un género a otro… Es una búsqueda continua, la verdad. No de un sello, sino de una manera de expresarme y de comunicarme con el público.

 

Eso a nivel profesional, pero ¿cómo te definirías a nivel personal?

Una persona tremendamente afortunada. Por poder llevar trabajando en esta profesión tantísimos años, poder conocer gente tan variada y tan interesante, y vivir de lo que me gusta. Yo creo que la palabra afortunado es con la que yo me definiría. Creo que tengo mucha suerte. El resto de calificativos que los pongan los demás. Todos los que nos subimos a un escenario, tanto como actor, como autor, como director, tienes que estar abierto a que los calificativos te los den los demás. Porque hablar de mi me parece bastante vanidoso.

 

Eres actor, director, autor… ¿en qué campo te sientes más cómodo? Y siendo actor, ¿los entiendes mejor en tu faceta como director?

Empiezo por esta última. Los entiendo mejor, para lo bueno y para lo malo. Porque también sé como son los mecanismos de los actores, cómo funcionan. Eso me hace comunicarme con ellos de una manera determinada, haber pasado por ahí y haberme formado como actor. Me alegra mucho haber llegado a la autoría y a la dirección habiendo sido actor antes.

En cuanto a la primera, haber hecho la versión y dirigido Anfitrión yo creo que es el estado perfecto. De esta manera he podido situar el texto en el lado que más me interesa como director. Me gusta mucho que dirijan mis textos otras personas, y me gusta mucho dirigir textos ajenos, las dos cosas me divierten. Pero que yo pueda afrontar una versión y ponerla en pie, para mí es el proceso completo. Y que me permite, desde el primer momento que yo leo Anfitrión, y estoy maquinando una versión, ya estoy maquinando una dirección. Para mí es más completo hacer ese viaje.

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