El espectáculo, coreografiado por Eduardo Vallejo, se adentra en el mito, la transformación y el umbral entre lo humano y lo sagrado
La compañía OGMIA, voz singular de la escena contemporánea, se nutre del cruce entre danza, quimera y narrativa, inspirándose en los códigos de la novela negra y el imaginario fantástico
OGMIA lega a la Sala Cuarta Pared tras el estreno de su último espectáculo, Bloodmoon, en el Teatro del Bosque de Móstoles el pasado mes de octubre
En escena, una deidad ofídica emerge como figura central de un rito que se inspira en arquetipos como el Ouroboros, símbolo mágico del ciclo eterno de las cosas en distintas culturas o Melusina, legendaria figura del folclore europeo. La obra despliega un paisaje físico y visual donde los cuerpos se transforman, cuestionando la identidad y la posibilidad de un nuevo comienzo. Spira es un viaje poético hacia lo desconocido, una danza entre el fin y el origen, interpretada por la bailarina Michela Lanteri, con música original de Alejandro Da Rocha.
Este solo es una de las obras emblemáticas de OGMIA. Fundada en 2019, la compañía irrumpe en la escena contemporánea con una fuerte impronta visual, simbólica y narrativa. Vallejo, que asume los roles de director artístico, coreógrafo y diseñador de escena, iluminación y vestuario, explica: «Lo subversivo en OGMIA no reside en la provocación explícita, sino en la creación de mundos alternos que desafían las lógicas normativas del cuerpo, el tiempo y la identidad. Cada obra es concebida como una arquitectura total: un sistema vivo de signos, atmósferas y tensiones donde la danza se convierte en vehículo de lo ficcional, lo mitológico y lo emocional. Nuestro trabajo se nutre del cruce entre danza, mito y narrativa, inspirado por los códigos de la novela negra, el imaginario fantástico y la espiritualidad premoderna».
La pieza llega a la Sala Cuarta Pared de Madrid tras el estreno de Bloodmoon, último espectáculo de la compañía, en el Teatro del Bosque de Móstoles el pasado mes de octubre.
OGMIA / Eduardo Vallejo Pinto
Desde obras como Mother Tongue, Glass House, Spira o la reciente Bloodmoon, OGMIA investiga cómo los cuerpos pueden actuar como dispositivos de invocación, memoria y transformación. La escena se convierte en un territorio de tránsito entre lo visible y lo invisible, entre lo humano y lo salvaje, donde los cuerpos encarnan presagios y paisajes interiores.
Más que piezas coreográficas, sus creaciones son rituales escénicos que invocan, perturban y transforman, proponiendo una visión inquietante y singular de lo contemporáneo.
El trabajo de la compañía ha sido reconocido por instituciones como el Tanzhaus Basel, La Compañía Nacional de Danza, Teatros del Canal, Theater Basel, Institut del Teatre o, el Centro Coreográfico Canal y ha sido presentado en festivales internacionales como Tanztheater International Hannover, Wonderland Festival Brescia, Bühnen Bern, Zawirowania Teatre i Tanca o el Festival Internacional Madrid en Danza.
La compañía desarrolla además una importante labor docente. Eduardo Vallejo Pinto ha impartido clases en diversas instituciones como la John Moore Liverpool University / Institute of the Arts en Barcelona, la Joven Compañía, la Jove Companhia de Dansa Gerard Collins, Elephant in the Black Box, el Conservatorio Superior de Alicante, el Conservatorio Profesional José Espadero y el Proyecto Good con el apoyo del Institut Valencia, Espai la Granja y L’Escorxador, Danza 180, Modern Event & Work Lab, entre otros.






