El espectáculo, ambientado en un cementerio, se inspira en el personaje Toloki de las novelas del autor sudafricano Zakes Mda y se convierte en un réquiem por una sociedad moldeada por el apartheid y las atrocidades globales
Maqoma es uno de los grandes de la danza contemporánea, por la que se interesó a finales de los 80 para escapar, según ha declarado, de las tensiones políticas en su lugar de nacimiento, Sudáfrica. Comenzó su formación formal en danza en 1990 y nueve años después fundó Vuyani Dance Theatre (VDT) mientras disfrutaba de una beca en la Escuela de Investigación y Formación en Artes Escénicas de Bélgica. Con su compañía ha producido obras que cuestionan y desafían los valores sociales.
Maqoma es reconocido por sus colaboraciones con artistas de su generación como Akram Khan, Vincent Mantsoe, Faustin Linyekula y Shanell Winlock, y los directores de teatro James Ngcobo y Kwame Kwei-Armah. En 2014, recibió el premio Bessie, el principal premio de danza de Nueva York por Exit/Exist a la composición musical original.
En Cion: Requiem of Ravel’s Boléro, Maqoma se inspira en el personaje Toloki de la novela Cion, escrita por el autor sudafricano Zakes Mda, y en la música del Bolero del compositor francés Maurice Ravel.
Ambientada en un cementerio, con los llantos de personas en duelo y una música a capela en el estilo sudafricano Isicathamiya, la obra evoca las emociones asociadas con la pérdida de una vida, al modo de un réquiem, que busca oponerse a la oscuridad de la muerte no como fenómeno natural sino como consecuencia de la codicia, el poder y la religión, y brindar al público esperanza para la humanidad.
Según ha declarado Maquma, «los acontecimientos que han estado ocurriendo a nivel mundial —las guerras y la cantidad de gente que muere— me hicieron darme cuenta de que la muerte ya no es un fenómeno natural. Nos estamos acostumbrando a ella porque lo experimentamos a diario. Eso me hizo reflexionar sobre cómo nos hemos convertido en plañideros profesionales». Cion se convierte así en un réquiem por una sociedad moldeada por el apartheid, el desplazamiento forzado y las continuas atrocidades globales.
Innovadora y visualmente impactante, esta meditación sobre la muerte, la memoria y el duelo colectivo, la interpretan quince bailarines, que trasladan al espectador el mensaje de Maqoma sobre la necesidad de detenernos un momento y reflexionar urgentemente sobre el dolor que las acciones ajenas infligen a otros.



