Y, sin embargo, con la humanidad que la caracterizaba, nunca pensó en ello. Como nunca expresó que en un universo plenamente masculino le hubiese costado más estrenar que a los autores varones. Quizá este sentimiento procedía de su propia historia personal. Ana Diosdado nació en el mundo del teatro. Su padre Enrique Diosdado, tenía compañía propia. Su segunda madre, Amelia de la Torre, era actriz. Dicen que aprendió a leer leyéndose los libretos que se estudiaban sus padres”. (Paloma Pedrero – Dramaturga)