El Festival Internacional de Artes Escénicas para Todos los Públicos de la Comunidad de Madrid reúne a 29 compañías de 11 países en la capital y 17 municipios de la región
Variedad y calidad destacan en una programación con montajes que abordan temas de actualidad como la inmigración, el ecologismo o la memoria histórica
Verne, el montaje de Onírica Mecánica inspirado en el autor francés, inaugura la cita el 6 de marzo en la Sala Verde de los Teatros del Canal; la pieza podrá verse también el domingo 8 en el Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial
En estas tres décadas, han participado en el festival casi 400 compañías extranjeras procedentes de todos los continentes y 300 españolas, representando unas mil obras
Del 6 al 29 de marzo 29 compañías de 11 países participarán en una fiesta cultural que se ofrece como el escaparate de la mejor creación escénica para públicos de cualquier edad.
«Cumplir 30 años ininterrumpidos para un festival como este (escénico, para todos los públicos e internacional) puede calificarse de acontecimiento» según su directora, Lola Lara. Casi 400 compañías extranjeras procedentes de todos los continentes y más de 300 españolas han participado en Teatralia en estas tres décadas. Unas mil obras han pasado por casi un centenar de espacios de la capital y de numerosos municipios de la región, en los que se han representado más de seis mil funciones.
El festival ha innovado a lo largo de su trayectoria, explorando el vastísimo territorio de la fusión de disciplinas clásicas y actuales. Y otras propuestas, las artes del circo, han irrumpido con fuerza en lo cultural, trascendiendo el mero entretenimiento. Como señala la directora de Teatralia, «el carácter internacional del festival define su trayectoria». En esta trigésima edición estarán representados Canadá, Francia, Suiza, Alemania, Dinamarca, República Checa, Chile, Brasil, Italia, Reino Unido y España, con compañías de la Comunidad Valenciana, Cataluña, la Comunidad de Madrid, Murcia y País Vasco.
Nueve de los montajes se estrenarán en España y 10 en la Comunidad de Madrid. Se representarán en 13 espacios y 15 escenarios de la capital: el Centro Cultural Paco Rabal-Palomeras Bajas, el Centro Cultural Pilar Miró, Contemporánea Condeduque, el Espacio Abierto Quinta de los Molinos, La Casa Encendida, Réplika Teatro, la Sala Cuarta Pared, la Sala Mirador, el Teatro Circo Price, el Teatro de La Abadía, el Teatro del Institut Français de Madrid, el Teatro Pradillo y Teatros del Canal. Y en 19 escenarios de 17 municipios madrileños: Alcalá de Henares, Alcorcón, Becerril de la Sierra, La Cabrera, Majadahonda, Meco, Móstoles, Navalcarnero, Paracuellos del Jarama, Pozuelo de Alarcon, San Lorenzo de El Escorial, Soto del Real, Torrejón de Ardoz, Torrelaguna, Valdemorillo, Valdeolmos-Alapardo y Villanueva de la Cañada.
Treinta obras, treinta mundos para explorar
Las treinta obras de la trigésima edición constituyen una invitación a sumergirse en treinta mundos propios, desde donde se exploran el circo, la danza, el teatro y la música. El universo futurista que imaginó el escritor francés Julio Verne inspira Verne, el espectáculo de Onírica Mecánica que inaugura Teatralia el viernes 6 de marzo en la Sala Verde de los Teatros del Canal. Su apabullante despliegue visual toma como referencia las novelas de anticipación del autor nacido en Nantes. La raíz literaria se halla también en otras obras del festival, como Pato, patito, de la compañía chilena Teatrocinema, un innovador espectáculo de música, teatro, animación y cine que versiona El patito feo de Hans Christian Andersen. Racontars arctiques, del grupo canadiense La ruée vers l’or, es una adaptación de cuentos del joven escritor y aventurero danés Jørn Riel sobre unos cazadores sometidos a condiciones climáticas extremas. La isla del tesoro, de InHabitants, es una adaptación musical de la novela homónima de Robert Louis Stevenson, y en Picopato, de Gorakada, los espectadores encontrarán una exaltación de la tradición de los recitadores de versos.
Atento a los cambios sociales, a las cuestiones que suscitan debate o movilizan a la sociedad en cada momento, el festival se hace eco de ellos en su programación. Este año, cuestiones como la convivencia con la naturaleza se manifiesta en el díptico De l’hêtre à l’être y Le chant de l’ arbre, a cargo de la francesa Compagnie ACTA. Se trata de dos espectáculos de danza, cuyos bailarines se transforman con sus movimientos en árboles. FLOres, de la compañía madrileña Milímetro, es una poética y delicada composición que evoca la diferencia y la fragilidad. Y NILU, de Cia. Infinit, apunta a la necesidad de cuidar el planeta, combinando malabares, funambulismo, teatro físico y magia.
De las migraciones nos habla Bailo, un espectáculo de la compañía Ventrículo Veloz que ensalza a través de la danza la valentía de quienes deciden migrar en busca de un futuro más seguro y justo y que recoge testimonios de migrantes. De la memoria histórica y del olvido se ocupa Mambrú volvió de la guerra, de Factoría Teatro.
Otros espectáculos canalizan su belleza a través de la música, como Boléro de Cie DK59, una divertida danza impulsada por la hipnótica y recordada melodía de Maurice Ravel. En MIKRO / BARTÓK, de la emblemática compañía canadiense Cas Public, laten composiciones del compositor húngaro que se bailan para mostrar los primeros pasos en el aprendizaje de la vida. La compañía L’Eolienne presenta El lago de los cisnes, una original, libre y acrobática versión del que posiblemente sea el ballet más popular del mundo.
Y el humor, ante todo, como un catalizador de historias y géneros. Sea el absurdo de los payasos de Actapalabra (Théâtre Am Stram Gram), las dificultades de subir una escalera en Ákri (Manel Rosas), la comicidad del concierto de ocho músicos en Ouverture (Teatergruppen Batida), los enredos con el tiempo que se hace Eugenia Manzanera en ¡Ay qué lío! y la inspiración de Charles Chaplin en Smile (Factory Compagnia Transadriatica), donde se tratan temas como la ausencia, la pérdida o la memoria, con una sonrisa tierna.
Los prodigios físicos pueden admirarse en Face aux murs, en la que unas camas elásticas sirven de trampolín para que los intérpretes de la Compagnie Hors Surface vuelen por los aires. Y en WILD, una pieza de la británica Motionhouse, que explora desde la acrobacia, el teatro gestual y la danza los comportamientos en la vida moderna urbana.
La fabulosa historia de BasarKus de Cie. Lamento nos propone el descubrimiento de uno mismo a través del circo y la danza. Con objetos de madera, palabras y música, Tumbalafusta, un espectáculo de La Ruta 40, Xavier Bobés y Pau Matas, habla de la experiencia de la infancia. En el territorio de los títeres juegan Pablo y su estrella, donde la compañía Teatro de Pavel Smid recupera la memoria de los juegos de niños. Con Historia de una muñeca abandonada, Teatro Silfo sube a escena una obra de títeres y objetos con un texto escrito en verso. La compañía catalana Animal Religión presenta Copiar, una pieza en la que el público es invitado a subir al escenario para crear con Quim Giron la propia obra. Y en los bebés como espectadores han pensado los creadores de Terra, memoria de un bebé que fue.
Campaña escolar y accesibilidad
Teatralia incluye una campaña escolar para los centros educativos de la Comunidad de Madrid, que ofrece la programación del festival en horario y días lectivos para que profesores y alumnos puedan compartir la experiencia de asistir al teatro como parte de sus actividades formativas. En Madrid capital están programadas 25 funciones y en otros municipios 7.
Asimismo, el festival contará con varias funciones en las que se habilitarán diferentes herramientas de accesibilidad para personas sordas, con insuficiencia visual o con discapacidad intelectual o del desarrollo.





