Se inicia en las artes escénicas a través de la danza, realizando estudios de danza clásica, urbana, flamenco y jazz. Paralelamente, se forma en canto e interpretación con José Masegosa, Isa Ramírez, César Belda, Silvia Luchetti, Paco Arrojo y Marisha Wallace.
Ha interpretado personajes como Dr. Pomatter en Waitress (DarteArte), Connor Murphy en Querido Evan Hansen (RED TM), Bert Healy en Annie (TomaTeatro) y Angel Dumott en Rent (ATMS). También ha actuado como cantante solista en Rumbo a Oz (Rue Plumet) y ha trabajado bajo la dirección musical de Alfonso Casado.
Tras una primera temporada que conquistó al público, Los pilares de la tierra, el musical levanta su imponente catedral en Madrid. El espectáculo permanecerá en cartel durante toda la temporada, hasta el 12 de abril.
Basado en la célebre novela de Ken Follett, el musical se ha consolidado como uno de los montajes más ambiciosos de la cartelera española, con una inversión de 4,5 millones de euros, un elenco de 27 actores y un equipo de 75 profesionales.
Grandes voces sobre el escenario
En el papel de Aliena, destacan Jana Gómez y Alba, quienes se alternarán para interpretar a la heroína de esta historia de resistencia, amor y justicia. Les acompañan Rodrigo Blanco como Jack; Noemí Mazoy como Ellen; Julio Morales como TomBuilder; Abel García como Waleran; Álex Forriols como William; Gustavo Rodríguez como Philip; Noelia Cano como Matilde; Àngels Jiménez como Lady Regan Hamleigh; Joseán Moreno como Lord Percy Hamleigh y Cover de Tom Builder; Fernando Báez como Rey Esteban; Alberto Vázquez como Bartholomew; Ruth Ge como Elizabeth; Álvaro Romero como Richard; Aleix María como Alfred Builder; Miguel Ángel Belotto como Remigius; y Aurora Frías como Agnes Builder y Cover Lady Regan Hamleigh. Completan el elenco Franc de Luna, Ernesto Santos, Rocío Margón -dance Captain-, Carmen Yagüe y Camila Puelma. Guillermo Pareja, JuanFran Toboso, Clara Lanzani y Vanesa Fernández como swings.

Un montaje espectacular
La producción sorprende por su puesta en escena artesanal y minuciosa, en la que cada detalle cobra vida. Uno de los elementos más destacado es el rosetón que domina la escena: una pieza de 6 metros de diámetro, compuesta por más de 2.200 piezas de cristal y con un peso cercano a los 600 kilos. Su construcción requirió 400 horas de trabajo y se convierte en un personaje más dentro de la obra.
El dinamismo sobre el escenario también se refleja en las transformaciones en segundos que viven los intérpretes. A lo largo de la función se realizan más de 150 cambios de vestuario. El cambio más rápido lo protagoniza el Prior Philip, que se transforma por completo en solo 40 segundos al inicio del epílogo.
El vestuario, elaborado completamente a mano, refleja la atención artesanal de la producción. A ello se suman los más de 100 pares de botas y zapatos exclusivos diseñados y fabricados para esta puesta en escena. La caracterización juega también un papel esencial. El musical cuenta con 82 pelucas y 12 barbas de pelo natural, confeccionadas de forma artesanal tras meses de trabajo. Cada una de ellas requiere entre 20 y 40 horas de confección y hasta 5 horas de preparación para cada peinado. La peluca más larga mide 80 centímetros y pertenece al personaje de Matilde, mientras que algunos actores llegan a cambiarse de peluca hasta ocho veces en una misma función.






