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Año IXNúmero 449
25 MARZO 2026

María Adánez: “El teatro no es solo hacer teatro, es una manera de vivir, es un punto de vista, un compromiso con la profesión”

Imagen promocional de la actriz María Adánez
Imagen promocional de la actriz María Adánez
María Adánez ha estrenado “Panorama desde el puente” el pasado 23 de enero en el Teatro Calderón de Valladolid y en abril llegará al Teatro Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa de Madrid. María Adánez atraviesa un momento de gran proyección profesional, combinando proyectos en televisión y plataformas con su vínculo permanente con el teatro. Consolidada como una de las intérpretes más versátiles de su generación. En los últimos meses ha sumado nuevos estrenos como la nueva temporada de “La que se avecina”, la esperada “Atasco 3” y la ficción de Netflix “Ciudad de sombras”. Del 16 de abril al 17 de mayo de 2026 estará en el Teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa de Madrid.

Ha empezado este 2026 en escena, en el teatro, con un Arthur Miller y Panorama desde el puente. ¿Qué nos puede contar de esta nueva producción de teatro a la que se ha acercado?

Te puedo contar que es una función que ha dirigido Javier Molina, como sabéis, que es el codirector del Actors Studio, y creo que ha hecho un montaje muy auténtico, con mucho nervio. Es verdad que la dramaturgia y Arthur Miller es infalible. La verdad es que la función está escrita muy bien y cada escena que pasa va incrementando la tensión, que ya se palpa desde que arranca la función, pero es verdad que va como un tren a toda velocidad hasta la escena final. Creo que ha hecho un montaje, Javier, fresco, dinámico.

Él, durante el proceso de ensayos, estaba muy preocupado en que la relación entre todos nosotros fuese auténtica, que no fuese nada artificiosa, que no hubiese como un dibujo establecido donde los actores nos teníamos que incorporar, sino que el propio dibujo, sino que el propio montaje fuera parte de todos, que todos levantásemos esa función, fuésemos responsables de nuestros personajes. Y ahora, a toro pasado, aunque acabamos de estrenar en Valladolid con mucho éxito, tres días lleno el Calderón, ese trabajo, esa insistencia en esa autenticidad, le ha dado mucha fuerza, mucha frescura y mucha verdad al montaje.

¿Qué personaje interpreta dentro de la producción?

Yo soy Beatrice, soy la mujer del protagonista, de Eddie Carbone. Es la coprotagonista de la función. Beatrice es esa mujer sufrida, es esa buena mujer que hasta el último minuto de la función intenta cuidar a su pareja, intenta cuidar a su amor, intenta prevenirlo de toda la tragedia que ya se respira enseguida en la función.

Es esa mujer coherente, es esa mujer lúcida, es esa mujer con la que empatiza el espectador, es esa buena mujer. Y, bueno, también es ese personaje… Para mí, Panorama desde el puente es una tragedia clásica griega, en el mejor sentido. Y es ese personaje que también en la escena dos planta la semilla de todo eso que luego se va a fraguar.

María, ¿se siente identificada con su personaje?

No, no, no. Es una mujer muy ajena a lo que yo soy ahora, a la vida que tengo en el 2026, pero sí hay algo que comparto con ella, que es esa cosa de querer que la gente esté bien, de acoger, de que tu casa es mi casa… Bueno, esa cosa de persona que quiere agradar, que quiere que todo el mundo esté bien…

Pero, por lo menos, ¿ha llegado a entenderla, a comprenderla?

Sí, perfectamente. Muy pocas veces los actores compartimos al 100% lo que hacen nuestros personajes. Si no, nos limitaríamos muchísimo. Es muy difícil que seamos como la ficción. Intentas elegir a más personajes que se alejen de ti, de lo que es tu vida y de rutina.

Ahí está un poco el reto y el placer. Pero, en este caso, dentro de que es una mujer de una época y me es muy ajena, por otro lado, desde el principio la he entendido muy bien. Yo creo que, además, es el personaje con el que todo el mundo empatiza. Creo que Beatrice es un poco el espectador, el que va a intentar en todo momento que esa tragedia no suceda.

¿Cómo fue la respuesta del público de Valladolid a este estreno?

Buenísima, la verdad es que estamos muy contentos. Sinceramente, uno siempre espera que le guste al público la función, porque haces el teatro y levantas los espectáculos para el público. Pero la verdad es que ha sido una grandísima sorpresa tener tres días el Teatro Calderón lleno, en pie, con un público tan riguroso, tan exquisito y tan culto como es el público de Valladolid. Y, bueno, no hemos podido tener mejor comienzo, la verdad. Ojalá que siga así el resto del periplo.

María Adánez en fotografía de archivo
María Adánez en fotografía de archivo

Hablábamos de Javier Molina, que es el director del proyecto, la versión de Eduardo Galán. Llegáis en abril al Teatro Fernández Gómez, Centro Cultural de la Villa. Desde el 16 de abril al 17 de mayo a Teatro Fernández Gómez. Un mes que vamos a tener la oportunidad de poder ver y de disfrutar este Panorama desde el puente. María, hablamos siempre de usted como una actriz muy versátil. Muy versátil en el sentido de que es capaz de resolver con creces tanto audiovisual como puestas en directo, teatro más tradicional. No le voy a decir con cuál de los medios se quedaría, pero ¿en cuál se siente más a gusto?

Mira, esta pregunta me la hacéis siempre los periodistas y siempre contesto lo mismo. Para un actor poder hacer cine, teatro y televisión, primero es un lujo, a veces inalcanzable, pero cuando se dan esos tres factores, uno no puede elegir, son como tres grandes amores. Es verdad que yo en los últimos 20 años he estado subida a un escenario, por elección también personal. Sí que te puedo decir que en el teatro yo he aprendido mucho el oficio, yo no he estudiado interpretación, por supuesto, todos los años de televisión también, pero el teatro me ha conectado más con la cultura, con los grandes textos, como decía Andrea D’Odorico, el teatro no es solo hacer teatro, es una manera de vivir, es un punto de vista, un compromiso con la profesión, un compromiso con nuestros dramaturgos, un compromiso con el querer contar determinadas funciones para tener una relación de una u otra manera con ese público. Desde luego, sí podría decir que la actriz que soy ahora mismo se lo debo a la disciplina del teatro, es verdad que el teatro requiere mucha disciplina, una técnica física y vocal, porque al fin y al cabo un teatro es un espacio muy grande, entonces requiere de tu voz, de tu energía, al final, no es que en el teatro lo hagas todo en grande, pero sí tu energía llega mucho más y el cine y la televisión es más en chiquitito, pero eso lo recoge una cámara y un equipo técnico que está a tu alrededor.

No sé si está de acuerdo conmigo en esta afirmación. Los actores y actrices de hoy, sobre todo la gente más joven, buscan hacer algún audiovisual, porque digamos que es la forma de promoción…

De darse a conocer.

Y sobre todo buscan esa estabilidad económica, entre comillas, que te permite hacer otro tipo de cosas también durante varios años.

Tener estabilidad en este oficio es realmente muy complicado. Cuando uno decide ser actor, ya sabe que no va a tener estabilidad nunca. Bueno, sí, hay temporadas, épocas, pero realmente, si tú buscas estabilidad para siempre, es mejor que te dediques a otro oficio, porque, desgraciadamente, esto es así. Tienes épocas buenísimas, tienes épocas que se olvidan de ti y tienes épocas que otra vez todo vuelve a renacer y hay épocas que, o no desapareces o tienes menos ofertas. No sé si hay una anécdota, incluso, de Bette Davis, que puso un anuncio en los periódicos, “actriz con dos Oscars busca trabajo”.

Es terrible, pero es así, es así este oficio. Una de las cosas por las que yo también me he agarrado tanto al teatro, no solo por placer y por crecimiento personal, sino porque pienso que también es un buen seguro de vida. Siempre hay funciones que contar, siempre hay personajes femeninos interesantes y siempre hay teatro. De todos modos, la gente joven ahora también tiene un panorama… Es muy duro, porque hay muchas plataformas, hay mucho trabajo y, por lo tanto, hay muchísimos actores. Entonces, creo que encontrar tu hueco y hacerte un sitio ahora es mucho más difícil que anteriormente, pero, sin embargo, sí tienen algo que nosotros no teníamos. Y es que yo, cuando hacía televisión, no podía mirar al cine. Y si hacía televisión, tampoco se me ocurría mirar al teatro de prestigio, porque todo eran compartimentos estancos. Yo, cuando hacía pruebas para cine, estando en Pepa y Pepe, me miraban los directores de cine como diciéndome… Esto no es televisión. Y a un actor de prestigio no se le ocurría mirar a la televisión. Los que hacíamos televisión éramos los de segunda regional. Entonces, ahora es maravilloso, como con la llegada de las plataformas Netflix, Amazon, todo esto ha roto esos prejuicios, ha roto esos límites, ha roto esos muros, y ahora los actores jóvenes pueden viajar de un lado para otro con el mismo prestigio y el mismo reconocimiento. Y yo pienso… Dios mío, cuando nosotros hacíamos tele, que no te querían en el cine, y todas esas cosas. Con lo cual, enhorabuena, porque realmente los actores somos unos supervivientes que necesitamos trabajar aquí, allí o donde nos llamen.

María Adánez en fotografía de archivo
María Adánez en fotografía de archivo

Veo que ha estrenado la temporada 16 de La que se avecina, otra serie que está siendo un verdadero éxito es la serie Atasco 3, y otra serie más de Netflix, como es Ciudad de Sombras. María, está en su prime.

Estoy en mi prime. Como dice la gente joven de ahora. Bueno, ahí vamos. Intentando hacer los trabajos lo mejor posible, disfrutándolos, que también eso forma parte de mi profesión, pero siendo muy consciente de que no hay nada seguro.

¿Cómo llega el mundo de la interpretación a su vida?

Os lo he contado mil veces, siendo muy jovencita. Me dieron una oportunidad con cinco años y, a partir de ahí, no dudé nunca que quería ser actriz.

Hice un montón de películas entre los cinco y los siete años, y hasta ahora. O sea, una cosa muy rara y muy extraña.

En el mundo del teatro, ¿le hubiese gustado trabajar con alguien que ya no está, o que sí está y que le encantaría trabajar con él, con ella?

Sí, claro, tengo muchos sueños por cumplir, pero lo haré, porque no lo provocaré. Y personajes también, pero no tengo así como ideas de… Bueno, sí, me hubiera encantado hacer la novia de Bodas de Sangre, por decir esos versos tan bonitos, de yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra, esos versos tan bonitos. Sí, quizás me quedo ahí hacer Bodas de Sangre con Miguel Marros.

¿Y teatro clásico?

Pues teatro clásico también es algo que quiero meterle el diente. Quiero hacer verso, ese gusanillo del amor por la palabra, y ya irme a lo que es el verso, me lo ha dado la gramática de Ernesto Caballero, que ya en sí era una función que requería un gran virtuosismo verbal. Y sí, es algo que no descarto, desde luego, y que haré.

Si tuviera que pedirle algo a su profesión, al mundo del teatro, ¿qué sería lo que le pediría?

Quedarme como estoy, con trabajo, trabajando con buenos directores y con buenas funciones, y eligiendo papeles interesantes. Desde luego, Santa Rita, Rita, Rita, que me quede como estoy.

Creo que le gustará leer, me imagino.

Sí, claro que sí.

¿Tiene algún dramaturgo que sea especial y atrayente para usted?

Pues mira, siempre me ha gustado mucho el drama americano. Eugene O’Neill, Tennessee Williams, Arthur Miller, todo esto siempre me ha atraído muchísimo. El tranvía, hacer la Blanche DuBois, es un personaje que me gustaría. Y, por supuesto, la comedia.

También, durante muchísimo tiempo, aposté por la dramaturgia contemporánea, levantamos tres textos de Paco Becerra, me gusta mucha gente que está escribiendo ahora. Lo bueno del teatro es que, aparte de tus referentes que tienes del siglo pasado, cada vez hay unos escritores, por lo menos en España, increíbles. Y eso también me mantiene muy en contacto con todo lo que está sucediendo, las piezas que se estrenan.

Y es muy estimulante decir… Pues mira, este dramaturgo… Hubo una función que me gustó muchísimo la temporada pasada, que era Mihura, o la vida de un comediógrafo, que era de este chico que tiene veintitantos años, y me dice: “Me he criado viendo Aquí no hay quien viva”. Digo, madre mía, pues ¿cómo escribes? Adrián Perea es un dramaturgo con el que me encantaría trabajar y tiene veintitantos años, de hecho, me ha pasado textos suyos y algunos me los he leído, no he tenido tiempo del todo, pero tengo ganas de decir venga, vamos a… Porque me gustaría… Venga, pues escribimos algo y lo haces. Es verdad que, en ese sentido, el teatro es muy estimulante, no solo por tus referentes, sino por toda la gente buena que sale con talento.

María Adánez en una imagen promocional
María Adánez en una imagen promocional

Si le preguntara por un recuerdo de su niñez, ¿qué recuerdo tendría?

Pues mira, volviendo a mi niña actriz, pues ese libro de las estrellas, que todavía lo tengo, cómo me lo leía yo una y otra vez en mi casa del barrio de La Concepción, y veía esas fotos de Marilyn Monroe, de todas estas actrices increíbles, y yo decía: “Ay, algún día, yo quiero”. Y mira, pues aquí estamos, ¿no? Subida a un escenario.

¿Cuál ha sido la noche más importante de María Adánez dentro del teatro?

He tenido muchas, pero el día que estrené La gramática en Nave 10, eso fue un auténtico sueño. Bueno, toda la temporada en Nave 10 con La gramática ha sido una de las experiencias más gratificantes y más estimulantes y más bonitas a nivel teatral. Por supuesto, estos tres días en Valladolid, con Panorama desde el puente, más funciones, El príncipe y la corista, lo guardaré siempre en el recuerdo. Hice casi 300 funciones con Emilio Gutiérrez Caba. Hay muchas noches importantes. Qué magnífico actor, Emilio Gutiérrez Caba. Maravilloso.

¿Y qué compañeros le han marcado? Me imagino que Emilio…

Emilio, sin lugar a dudas, es un grandísimo actor, compañero, culto, hombre de la vida, es una maravilla estar a su lado, es una maravilla de persona. Se conoce todos los restaurantes ricos, sabes a dónde ir en cada plaza. Bueno, trabajar con Emilio, que yo lo hice muy jovencita, le estaré eternamente agradecida cómo se portó conmigo y con todo el reparto, que no había grandes figuras, ni mucho menos, éramos todos más bien desconocidos.

Y luego, para mí, un compañero al que adoro y es un magnífico actor y tenemos los mismos valores encima del escenario, es Joaquín Notario, al que quiero mucho y aprendo con él en un escenario, le admiro, le quiero y tenemos los mismos valores.

María, ¿con qué se emociona?

¿Con qué me emociono? Pues con muchas cosas y muy fáciles, incluso con la cabalgata de los Reyes Magos que vi hace unos meses en las gradas de Madrid con mi hijo. Me emociono con eso, me emociono en su día uno, que ha ido a una escuela nueva a jugar al fútbol. Me emociona ver… No sé, soy de emocionarme.

Me emociona muchísimo cuando alguien canta muy bien. Ayer escuché un fado de Carmiño, y dije, madre mía, ¿cómo canta esta mujer? Canta como Los Ángeles, y me emocionó. Se me saltaron las lágrimas al ver esa sensibilidad y ese talento extremo, ¿no? Muchas cosas.

Todos hemos tenido un referente en nuestra vida y, sobre todo, cuando eres más pequeño, tienes un punto donde llegar. Me encantaría parecerme a tal persona. María Adánez, ¿quién tuvo como referente cuando era esa niña, esa incipiente actriz?

Pues mira, no he tenido un referente real, único. Siempre he intentado ser yo misma, cosa que es muy difícil, en esta profesión donde es muy fácil desdibujarse.

Pero sí he tenido personas que me han ayudado o me han dado puntos de vista que me han estimulado a seguir creciendo. Miguel Narros, desde luego, ha sido una de las personas que para mí ha sido clave en mi carrera, trabajar con él. Durante mucho tiempo también lo fue Verónica Forqué, porque hicimos juntas Pepa y Pepe, luego El tiempo de la felicidad, pero luego, aunque no trabajamos juntas en el teatro, mientras ella trabajaba con Narros, yo también. Entonces, tuvimos ahí también nuestras impresiones y es una persona que siempre también me ha gustado mucho saber su opinión. Y, desde luego, Santiago Ramos, el actor, que es mi padrastro, es una de las personas más cultas que he conocido en esta profesión y siempre me ha incentivado mucho la lectura, el punto de vista, la reflexión, el leerme no solo un periódico o dos periódicos, sino leerme todos los periódicos para realmente tener no solo una visión de una ideología, sino de todas las ideologías y comprender al hombre más en su complejidad, no solo bajo un punto de vista. Así me vienen esas tres personas.

María Adánez
María Adánez

Si su hijo le dijera ahora mismo, mamá, yo quiero ser actor, ¿qué se le pasaría a usted por la cabeza?

Le diría que no, le diría que no. Evidentemente, si tiene pasión, oficio y realmente es lo que quiere hacer en la vida, pues, por supuesto, le apoyaría. ¿Y quién mejor que yo para poder aconsejarle? Pero a priori no me hace nada de gracia que se dedique a esta profesión.

Me lo dicen mucho, pero no, no, no, no, para nada. No es que otras profesiones vayan a tener más estabilidad o mejor vida, pero desde luego la profesión de actor no se la recomiendo a nadie. Y esto te sonará muy duro, pero es lo que pienso.

¿Para quién es importante María Adánez?

Para mi hijo y para mi marido. Pero para mi hijo, ahora que se muere, que es súper chiquitito, y mamá, súbeme en brazos… Se acabará, se irá de casa y se quedará el nido vacío. Pero ahora mismo su papá y su mamá somos lo más importante en el mundo para él.

Y para usted, ¿quién es la persona más importante?

Pues, sin lugar a dudas, ahora mi pareja y mi hijo. O sea, es recíproco. Y siento, además, una responsabilidad enorme, porque he sido mamá mayor, con 45 años, y mi hijo me necesita muchos años. Entonces, ahora tengo que vivir mucho y ojalá que sea como Lola Herrera, con 80 y tantos años, y esté encima de un escenario y mi niño venga a verme. Que ya no será mi niño, ya será un tiarrón, pero que venga a verme al teatro.

Me gustaría despedirme de usted con una última pregunta, y es, ¿cómo es María Adánez en el día a día?

Pues hoy muchas Marías. El otro día escuché una frase maravillosa de Françoise Hardy. Decía, las mujeres, las personas, tenemos tres vidas. La personal, la que tienes cara al público, y la que tienes en tu casa. Entonces, ¿cómo es María en casa? Pues absolutamente una persona normal.

Hoy me he levantado a las siete de la mañana, como todos los días, me he duchado, he desayunado escuchando Onda Cero, y he hecho el desayuno a mi hijo. He llevado a mi hijo al autobús, y luego he llegado, he hecho un puré de calabacín, he hecho un arroz con verduras, me he ido a entrenar, he ido a hacer la compra y he venido aquí. ¿Qué te parece?

Pues que le ha cundido muchísimo la mañana.

Eso sí (risas).

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