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Año IXNúmero 443
09 FEBRERO 2026

Desamores y otras pequeñas reflexiones: Una mirada contemporánea sobre el amor

Imagen promocional  de "Desamores y otras pequeñas reflexiones"
Imagen promocional de "Desamores y otras pequeñas reflexiones"
Comedia dramática sobre relaciones actuales, con dramaturgia y dirección atentas a la contradicción, sostenida por una interpretación natural y humana.

En Nave 73, el amor aparece como un territorio inestable, más cercano a la pregunta que a la afirmación. La propuesta dialoga con una generación acostumbrada a pensar el vínculo, a revisarlo y a discutirlo casi tanto como a vivirlo. Desde ahí, articula una mirada íntima, irónica y profundamente contemporánea sobre aquello que seguimos intentando comprender, incluso cuando creemos tenerlo claro.

La acción nos presenta a Laura (Candela Holgado), Lucas (Alejandro Villanueva) y Daniel (Gonzalo Astiaso), tres personajes que encarnan distintas maneras de entender el amor y la vida en pareja. A partir de escenas cotidianas, conversaciones íntimas y situaciones aparentemente banales, la obra indaga en las contradicciones del vínculo afectivo, el deseo de independencia y la necesidad de conexión. Entre el humor y la reflexión, el escenario funciona como un espacio compartido donde las dudas sentimentales entran en discusión y encuentran nuevas reformulaciones a lo largo de la función.

Antes de entrar en la valoración, conviene detenerse en Nave 73 como laboratorio de creación multicultural, un espacio donde la innovación y la exhibición escénica conviven de forma orgánica. Su apuesta por la versatilidad lo convierte en punto de encuentro y, al mismo tiempo, en un lugar capaz de dar respuesta a las necesidades reales del teatro y la interpretación contemporáneos, desde una defensa clara del teatro de autor y el teatro independiente, dos cualidades precisamente reconocibles en este montaje.

La cartelera actual está poblada de comedias donde el amor, las dinámicas de pareja y las relaciones sentimentales ocupan un lugar central; no seré yo quien lo critique, aunque las aportaciones verdaderamente relevantes resultan escasas. Por eso el texto de Candela Holgado despierta interés desde el inicio. Su propuesta parte de un libreto original que aborda las complejidades y contradicciones del vínculo afectivo desde una mirada reflexiva y contemporánea, alejándose de modelos cerrados y lecturas previsibles, y situando el conflicto en la convivencia —no siempre cómoda— de distintas maneras de entender el compromiso, la autonomía y el deseo de permanencia.

4DESAMORES-Y-OTRAS-PEQUENAS-REFLEXIONES
Imagen promocional de la representación

A través de diálogos afilados y situaciones que derivan hacia lo hilarante, el texto adopta la forma de una conversación en continuo ajuste. El humor, a ratos ácido e incluso corrosivo, introduce una incomodidad productiva y permite exponer lo incómodo sin solemnidad. La reflexión atraviesa el libreto mediante disertaciones y monólogos que tensan el amor, el compromiso o la independencia emocional. En algunos momentos, la acumulación de determinados ejes temáticos conduce a una formulación excesivamente explícita de ideas —feminismo, masculinidad tóxica, dependencias emocionales—, incluso cuando el propio texto ya ha dejado clara su posición a través de la acción y el diálogo. Pese a esta observación, el conjunto mantiene su interés gracias a su negativa a cerrar el discurso.

Otro aspecto sumamente positivo, que le otorga un aire propio al montaje, es la integración de los códigos teatrales en el propio discurso. Elementos que en otros montajes funcionan como recursos accesorios aquí forman parte del hecho teatral. La metateatralidad, la ruptura de la secuencialidad y de la cuarta pared, junto con el tránsito entre ficción y representación, atraviesan la estructura del espectáculo y condicionan su forma de decir. La elección de Candela Holgado es valiente, expone el texto sin protección y asume el riesgo como parte del juego teatral.

Ese uso del lenguaje escénico revela un conocimiento sólido de los procesos de creación y una escritura que acepta ponerse en duda desde dentro. Los personajes entran y salen de su rol, comentan la acción o ponen en crisis lo que acaba de suceder en escena. En algunos pasajes, la reiteración de este vaivén genera una cierta saturación del dispositivo y diluye la fuerza de un recurso que funciona mejor con mayor contención. Aun así, la coherencia del planteamiento resulta especialmente valiosa y merece ser destacada dentro del panorama del teatro contemporáneo.

La dirección, asumida por la propia Holgado, establece una continuidad clara entre la escritura y la puesta en escena. Esa coherencia resulta visible en la manera en que el montaje incorpora la duda y la revisión como parte de su propio lenguaje. El dispositivo metateatral se articula con fluidez, a través de un juego escénico bien dirigido que garantiza continuidad y legibilidad. La acción avanza sin fricciones y apela a la inteligencia del espectador, que acepta esos cambios de plano como parte del pulso natural del proceso.

3DESAMORES-Y-OTRAS-PEQUENAS-REFLEXIONES
Imagen promocional de la representación

El montaje descansa sobre un triángulo interpretativo muy bien engrasado, basado en la escucha, la conversación y en una incorporación del subtexto especialmente cuidada. En Candela Holgado aparece un trabajo profundamente ligado al origen del texto. En escena encarna a Laura desde la duda y la revisión constante, con contención y una claridad emocional que sostienen el conflicto. El personaje resulta especialmente sólido y preciso; piensa mientras habla y avanza desde una corrección continua con un punto de ironía que introduce un matiz ligeramente hilarante.

Alejandro Villanueva defiende a su personaje con una convicción muy visible, sostenida por una impulsividad que aporta nervio y garra a la escena. Existe una implicación clara con la mirada que encarna, incluso cuando resulta incómoda o discutible. La interpretación empuja el conflicto desde la palabra y la confrontación directa y sostiene el debate emocional de la obra. Por último, Gonzalo Astiaso aporta al trío un eje de equilibrio construido desde la naturalidad, la economía de gestos y una escucha especialmente afinada. Su trabajo conecta con lo cotidiano en un terreno más humano y cercano, alejado de cualquier exceso discursivo.

La obra transita la contradicción, la duda y la experiencia cotidiana como motores de sentido. El amor aparece atravesado por fisuras, cambios y zonas inciertas, lejos de modelos cerrados o respuestas tranquilizadoras. Un cierre coherente con una propuesta que apuesta por pensar desde la escena y desde la vida.

Dramaturgia y dirección de escena: Candela Holgado

Elenco: Candela Holgado, Alejandro Villanueva, Gonzalo Astiaso

Producción: Candela Holgado

Iluminación: Jorge Silvestre

Escenografía: Candela Holgado

Vestuario: trabajo colectivo de Candela Holgado, Gonzalo Astiaso y Alejandro Villanueva

Ayudante de dirección y fotografía: Hayek Mitri

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