En el eje Bayrenth-Múnich, la mentalidad wagneriana es a la vez persistente y omnipresente. Mientras que el nuevo auditorio continental en forma de abanico cambió todo lo que había delante del proscenio, prácticamente todo (escenografía y maquinaria escénica) detrás del proscenio debía permanecer congelado tal como lo habían concebido originalmente los maestros (Wagner y Brandt). La inversión escénica y la ortodoxia tecnológica de la producción escénica wagneriana tal como la concibió y ejecutó Carl Brandt fueron preservadas y aplicadas por la viuda de Wagner, Cosima, su hijo y heredero Sigfrido, y un círculo de poderosos wagnerianos durante casi medio siglo.
El gran teatro construido en la ciudad capital bávara de Múnich es un complemento de la actividad de las producciones del festival de verano. El proyecto realizado en 1901 diseñado por el arquitecto Max Littmann del equipo Littmann and Hetlmann de Múnich tenía una nueva arquitectura, pero una vieja maquinaria escénica.
Sistemas de transporte en escena
Durante las últimas décadas del siglo XIX la tecnología de la escena empieza a cambiar. Los sistemas de movimiento tanto en horizontal como en vertical empiezan a introducir modificaciones importantes. Y para ello se realizan una serie de invenciones que incluyeron sistemas de vuelo motorizados, sistemas de elevación, sistemas de plataforma y sistemas de escenario giratorios motorizados.
Si bien fueron los wagnerianos quienes desempeñaron un papel decisivo en la reforma del auditorio del teatro, fueron prácticamente todos los demás en el mundo operístico y teatral alemán, los escenógrafos que reemplazaron gradualmente la escenografía bidimensional por una escenografía tridimensional, los nuevos tecnólogos formados en ingeniería (directores técnicos y consultores teatrales) fueron los defensores y los diseñadores de nuevas máquinas escénicas movidas por motores. Finalmente, pero no menos importante, los directores de escena y, en el caso de la ópera, los no wagnerianos que ahora producían dramas lúcidos de Wagner en teatros de ópera que no estaban dominados por los wagnerianos, impulsaron la revolución en el diseño teatral y la tecnología de ingeniería y, en consecuencia, la modernización del escenario. Poco a poco, la mecanización del escenario, de una u otra forma, se extendió por todos los teatros de las ciudades alemanas.

Sistemas hidráulicos y eléctricos
Los primeros sistemas hidráulicos necesitaban tanques de almacenamiento de agua desde el cual el agua era capaz de mover, a través de tuberías, diferentes mecanismos. El sistema hidráulico era demasiado complicado y llegaba a tener diferentes sistemas de cables, válvulas para transmitir el movimiento mecánico a diferentes objetos.
Con el descubrimiento de la electricidad diferentes sistemas comenzaron a utilizarse y con el uso de esta energía se trasmitía la fuerza mecánica a diferentes objetos. En ocasiones se llegaban a combinar los sistemas eléctricos y los hidráulicos.
Con estas posibilidades mecánicas comienza a pensarse en diferentes efectos en el escenario. El primero de ellos es el del movimiento horizontal que se conseguía con plataformas rígidas que podían elevarse en un momento dado. Compañías como Aspholeta empiezan a introducir, desde Austria, cambios importantes con nuevos sistemas mecánicos. De hecho, uno de los principales atractivos de Aspholeta, excepto el suelo en sí era su construcción en material incombustible (hierro). Otra buena modificación fue la sustitución de la cuerda de cáñamo por alambre de hierro flexible en el sistema de decoración. El Ring Theatre de Viena había sufrido un incendio desastroso en 1881 y por ello el uso del hierro frente a la madera se convierte en una prioridad. Un sistema novedoso que comienza a instalarse en diferentes teatros en esos momentos.
La transformación del teatro de Berlín
La propuesta de remodelación por Lautenschlager para el teatro de Berlín supuso un cambio radical en la concepción y en las técnicas de la escenografía. La base del escenario es una gran plataforma circular que puede girar gracias a motores eléctricos instalados en su base. Junto a esta propuesta, la sección transversal muestra las cerchas superiores de la que cuelgan diferentes sistemas de poleas y cables que permiten todo tipo de movimientos sobre la escena. Un cambio sustancial en el que el movimiento se produce ahora en la totalidad de la escena que se ha convertido en gran plataforma que se modifica con los giros del conjunto. Lo antiguo ha muerto y este estudio se extiende a diferentes propuestas teatrales como la de Nueva York. También los movimientos en el espacio han cambiado con la presencia de contrapesos accionados eléctricamente.
Van surgiendo expertos que modernizan diferentes teatros. Max Hasalt ingeniero mecánico trabaja como voluntario en el teatro de Berlín y de allí pasará a ser director técnico del Openhaus de Dresde donde trabajó 25 años. Desde allí colaborará en la implantación de soluciones técnicas en diferentes teatros. Hasalt se convirtió especialmente conocido por su ciclorama con proyecciones y pisos móviles. En 1927 después de trabajar en el teatro de Magdeburgo comenzará una actividad docente en la Escuela Técnica de Dresde. Los conocimientos teatrales se han tecnificado y además han adquirido una categoría profesional que requiere años de formación y preparación porque van incluyendo numerosas soluciones técnicas complejas.
Las técnicas de iluminación van a marcar otro avance esencial en la escenografía teatral. Inicialmente una tecnología que pasa lentamente de las lámparas de gas a las nuevas técnicas de iluminación. Lámparas de carbón, posteriormente de filamentos controladas con diferentes sistemas van siendo un excelente campo de experimentación. Un cambio que va a suponer una modificación esencial de las posibilidades de la escena, añadido a los movimientos mecánicos. Cambios que marcan el paso de las técnicas teatrales de finales del XIX a los comienzos del siglo XX.



