El espectáculo, dirigido por Luis Luque, lleva a escena por vez primera el pensamiento filosófico de Gomá
Concebido como un viaje escénico coral, explora preguntas esenciales sobre el amor, el tiempo, la belleza y el sentido de la vida
Se trata de una producción propia de Nave 10 Matadero y Pentación Espectáculos
Los artículos publicados por el filósofo, escritor y ensayista en diversos medios y reunidos en Filosofía mundana son un inventario de reflexiones sobre la vida cotidiana y la matriz de este espectáculo, concebido como un viaje escénico coral que explora preguntas esenciales sobre el amor, el tiempo, la dignidad, la belleza y el sentido de la vida.
Javier Gomá defiende la posibilidad de que cualquiera pueda ser filósofo, ya que «la filosofía, antes que un sistema abstracto, es una forma encarnada de estar en el mundo, y el teatro es el lugar natural donde esa forma se comparte con otros». Asimismo, añade que «filósofo es quien se atreve a mirar lo cotidiano como si fuera extraordinario. Esa actitud, más que un saber, es un ejemplo».
Una reflexión compartida
Lejos de la solemnidad académica, la puesta en escena apuesta por un tono ligero, luminoso y cercano, donde palabra, cuerpo y materia orgánica conviven en un paisaje poético vivo y donde la reflexión se emparenta con la ironía, la música y, sobre todo, el sentido del humor. En palabras del director, Luis Luque, «este proyecto nace del deseo de que el pensamiento recupere el cuerpo, la respiración, la fragilidad», ya que «no se trata de representar ideas, sino de presenciarlas, que el público sienta que pensar también es un acto de belleza».
El público asistirá a una pieza viva que convierte el acto de pensar en un acontecimiento sensible gracias a la instalación vegetal creada en escena por Covadonga Villamil, un jardín que crece poco a poco, cuadro a cuadro, y respira junto a los actores. En escena, los intérpretes no encarnan personajes, sino figuras humanas: cuatro presencias que piensan con el cuerpo y convierten las palabras de Gomá en emoción. Esta representación coral responde a una convicción profunda: trasmitir que el pensamiento no es propiedad de un genio aislado, sino una construcción compartida.
Este espectáculo se incluye dentro del programa JOBO, Joven Bono Cultural, para jóvenes entre 16 y 26 años.




