Masescena

David Romero, Desplante 2022, renueva el tradicional taranto y devuelve la escuela catalana a lo más alto del flamenco

“A los tres años me dormía en las peñas flamencas”

A los tres años David Romero ya se dormía entre malagueñas y soleares en las sillas de las peñas flamencas donde acudía con sus padres. Representa al pie de la letra la dureza de una profesión que requiere “auténtica vocación y absoluta dedicación”. Con la humildad de la madurez, reconoce haber cumplido un sueño que ya veía “inalcanzable”: “Me había quedado a las puertas en dos ocasiones y he ganado cuando menos me lo esperaba”.

David Romero lucirá su desplante del 19 de agosto al 4 de septiembre en el emblemático ‘Tablao Cordobés’ de Las Ramblas de Barcelona, la ciudad donde dio sus primeros pasos como solista en 1994. El 9 de septiembre bailará como cabeza de cartel del Festival de Flamenco de Algodonales (Cádiz) y a lo largo del mes visitará el tablao ‘El Arenal’ de Sevilla. Invertirá los 6.000 euros de premio en la producción de su cuarto espectáculo propio, actualmente en preparación. 

Desde Olga Llorente y ‘El Mati’ en 2019 ningún catalán ha sido premiado en Las Minas. También al tercer intento, la malagueña Irene Lozano obtuvo el Desplante Femenino en una gala que regresó al Antiguo Mercado Público tras la suspensión de 2020 y el traslado al aire libre en 2021. La pacense Esther Merino ganó la Lámpara Minera. David Romero devuelve la escuela catalana a lo más alto y se presenta como nueva figura de un Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Desde 1994 el Desplante da la bienvenida a la estrella emergente del baile flamenco, bailaoras y bailaores que coparán los teatros más famosos del mundo durante los próximos años. El Desplante alumbró así la carrera internacional de referentes como Jesús Carmona (2012), Patricia Guerrero (2007) e Israel Galván (1996). David Romero recoge el testigo de Rafael Ramírez (2021). En La Unión se acompañó de un elenco de excepción: Juan Campallo a la guitarra, Jesús Corbacho y Enrique ‘El Extremeño’ al cante y Oruco a las palmas.  

 

David Romero Desplante 2022 2 vs NP

 

Personal e intransferible

“Me considero un bailaor personal e intransferible”, subraya David Romero, que defiende la naturalidad sobre el escenario, por encima de ataduras estilísticas: “Quiero ver bailar a una persona, no solamente una composición”. 

Desde sus inicios ya se sale de los márgenes académicos y se forma de manera privada con Eva la Yerbabuena, Rafael de Carmen y Güito, entre otros grandes. En 2000 recibe el Premio de Honor ‘Carmen Amaya’ del Certamen de Jóvenes Valores de L’Hospitalet. Desde finales de los 90 empieza a girar con las compañías de Juan Andrés Maya, Paco Peña, Rafael Amargo, Lola Greco, Joaquín Cortés, el Nuevo Ballet Español, Antonio Canales… Paralelamente, se curte en tablaos ilustres de Barcelona (Los Tarantos) y Madrid (Las Carboneras, Casa Patas…).

 

 

Humilde pero rebelde

Con la ayuda de Cristina Hoyos, lleva su propia compañía al tablao ‘El Flamenco’ de Tokyo. En 2005 estrena su primer montaje propio, ‘Flamenco a 4’, en la Sala Triángulo de Lavapiés (hoy Teatro del Barrio), en colaboración con el guitarrista Flavio Rodrigues. Además, llega a la final del VII Certamen Coreográfico de Madrid con ‘¿Quién dice que no?’, que estrena al año siguiente en el Teatre Juventut de L´hospitalet. Aquí confirma su carácter díscolo y rebelde, su ansia de libertad expresiva, la necesidad de encontrar una voz propia, su apuesta por la diferencia. 

Entre otros hitos posteriores, dirige a la compañía del bailaor japonés Shoji Kojima y funda su propio estudio Barceloneta Dance en Barcelona, donde también lleva la dirección artística del Teatro Palacio del Flamenco. Inicia su fructífera colaboración con el guitarrista Chicuelo en el homenaje a Camarón de Duquende, con quien además graban su disco ‘Rompecabezas’. Durante aquellos años gira por Francia, Bélgica, Moscú, Canadá… 

Tras presentar varios montajes en salas de Barcelona, en 2018 estrena ‘Charnego’ en el Teatre Juventut, inspirado en la historia de un emigrante andaluz a tierras catalanas en los años 70 y el arduo camino hasta cumplir sus sueños. Confiesa que no aspira al Premio Nacional de Danza: “Yo no juego en esa liga”. Sin embargo, ¿a quién no le gusta un premio?

 

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