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Natalia Jiménez estrena ‘Woolf’ en el Teatro Central de Sevilla

Se trata de una coproducción del Mercat de les Flors, que cuenta con el apoyo del ICAS (Ayuntamiento de Sevilla) y la colaboración del programa de residencias Ágora (Agencia Andaluza de Instituciones Culturales), del Conservatorio de música de Sanlúcar la Mayor y del Centro Cultural La Villa de La Rinconada

‘Woolf’ será un estreno muy especial para Jiménez, ya que se trata de una coproducción con el Mercat de les Flors (Teatro municipal de Barcelona), institución y ciudad dónde Jiménez ha desarrollado parte de su carrera artística. La pieza cuenta también con el apoyo del ICAS (Instituto de la Cultura y las Artes del Ayuntamiento de Sevilla) y la colaboración del programa de residencias Ágora, de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales; del Conservatorio profesional de música de Sanlúcar la Mayor y del Centro Cultural La Villa, de La Rinconada (Sevilla).

Quizás el espectador, dejándose llevar por el título de la obra, espere ver reflejados en escena varios de los pasajes de ‘Una habitación propia’ de Virginia Woolf. Jiménez y Millà trascienden el significado de este libro y, a través del lenguaje del movimiento, el sonido, la palabra y del gesto, y la necesidad vital de complicidad de estos cuatro elementos, llevarán al público por un viaje constante de ida y vuelta entre lo conocido y lo identitario a lo impredecible e irreconocible.

“La capacidad de Virginia de entrar en un monólogo interno, de contemplar una situación y de hacer descripciones del detalle llenas de belleza y después saltar al mundo macro y real ya no tan bello y con ciertas prótesis, toda esta contundencia con la que ella habla de la realidad que ve, se puede traducir en danza y a nivel sonoro (lo macro y lo más ligero y preciso y detallado). Ese espacio a la contemplación que me abre Virginia está en esta obra reflejado a través del cuerpo que aborda la capacidad de tomar el espacio y la ligereza de los detalles y la sensibilidad, estar porosa y perceptiva”, señala Jiménez, explicando la relación de su pieza con ‘Una habitación propia’ de Virginia Woolf.

 

El punto de partida

Virginia es el comienzo de todo este proceso intelectual y físico gracias a la invitación a participar en una exposición virtual comisariada por Inés Ruíz Artola, andaluza afincada en Polonia, que durante el confinamiento pide a varios artistas que se pregunten por el significado, en ese momento clave, de ‘Una habitación propia’. Este instante cambia el paradigma que Natalia Jiménez tenía hasta la fecha de esta obra y su significado. “No es lo mismo hacer este ejercicio de introspección o afirmar un lugar propio en circunstancias normales, que tener que hacerlo en un momento de nuestras vidas en el que estábamos obligados a estar encerrados y quizás más en sintonía con nuestro interior. La casa y la habitación se resignifican”, explica.

En ‘Woolf’ también se hacen paralelismos entre el papel de la mujer y la novela que trata la escritora en su obra (“Pero, me diréis, le hemos pedido que nos hable de las mujeres y la novela…”) con el papel del arte, en este caso la danza, aún no reconocidos como bienes esenciales y el papel de la mujer en esta disciplina.

 

Una habitación compartida

Esta pieza, al igual que sus anteriores, ‘Júbilo’ y ‘Práctica en la Frontera’ (piezas unipersonales) están atravesadas por la identidad y cuestiones de territorio (Natalia Jiménez vivió varios años en Cataluña). Ahora la identidad a través de Virginia da un salto y busca disolverse al yo gracias a la danza. “Hay unas memorias con las que trabajo y he leído pero en esta obra aparecen súper tamizadas a través de mi corporalidad”, incide Jiménez.

Dentro de los lenguajes de esta creación se encuentran también la palabra (a través de una serie de metáforas) y la música, que tiene un papel fundamental, ya que se trata de un dúo entre la pianista Jordina Millá y Natalia Jiménez. Ambas se plantean una habitación compartida y trabajan  sobre la idea de la vibración, el lugar donde se tocan el sonido y el movimiento, pasando todo el tiempo de un lenguaje más previsible a más impredecible y de lo reconocible a lo irreconocible. “Jordina toca las vísceras del piano y amplía el rango de sonidos que pueden acceder al mundo neuronal”, señala.

En sus últimas creaciones Natalia Jiménez ha realizado su trabajo fuera de la caja escénica (al margen de los escenarios tradicionales de la danza) por un interés de llevar el cuerpo a “lugares donde normalmente no tiene acceso” como fue en el caso de la Universidad de Sevilla con su obra ‘Aula’, o a la capilla del CAAC (Centro Andaluz de Arte Contemporáneo) en ‘Práctica en la Frontera’.

En ‘Woolf’, sin embargo, regresa al escenario convencional (en este caso al Teatro Central). “Cuando aparece este último proyecto me late mucho volver a la caja escénica y crear allí otro mundo posible, poner allí mi voz”, explica Natalia. “En ‘Woolf’ esa habitación propia debe explorarse en el escenario del teatro. La caja escénica se convierte en ese lugar que ocupamos y en el que ponemos voz a otros mundos posibles”, finaliza Jiménez.

 

Sobre la autora

Natalia Jiménez es Bailarina, coreógrafa, docente, presidenta de la Asociación Andaluza de Danza (PAD) y terapeuta Shiatsu. Creadora de Group La Bolsa (Agrupación de creadores internacionales de la danza involucrados en la búsqueda de prácticas performativas en la creación en vivo).

Su última creación es ‘Aula’ un espectáculo de danza site-specific, dirigida junto al escritor teatral y dramaturgo Jose Luis De Blas. Junto al creador Felix Arjona genera ‘Propiamol’ un proyecto artístico y pedagógico en prevención de la violencia de género a través de la danza.

​Otras de sus creaciones en colaboración son: ‘Proyecto Conjugaciones’ (donde desarrolla su principal investigación sobre el intérprete en escena junto a el dramaturgo Jorge Gallardo); ‘L_ENTES’ ( una co-creación con la coreógrafa Iris Heitzinger); ‘La Medida del Desorden’ una pieza creada por el Group La Bolsa.

Estas creaciones han sido programadas  en Festival Grec de Barcelona, MACBA de Barcelona, Mes de Danza de Sevilla, Ciutat Flamenco de Barcelona, Biennal de Lyon’18, Beatifull Mover de Córdoba, entre otros.

​Como bailarina recibe el premio Escenarios Sevilla 2013 por su interpretación en ‘Lirio entre Espinas’ de Guillermo Weickert y premio PAD 2015 por su interpretación en ‘Júbilo’, dirigida por Natalia J Gallardo y Jorge Gallardo.

Ha trabajado con: Guillermo Weickert, Abraham Hurtado, Satoshi Kudo, Aitana Cordero, Jeremy Wade, Ex Nihilo, Vértebro, Angels Margarit/Cia. Mudances, Senzatempo, Bebeto Cidra, Guido Tuveri, Vértebro, Quim Bigas, Juan Luis Matilla, Quim Bigas, Hojarasca- danza, Victor Zambrana, Compañía metros y Balleto di Cerdeña.

Como docente imparte talleres regulares desde hace 15 años en diferentes centros de formación y creación de la danza como: Espai Tragant-dansa, Centre de creació La Caldera, en Barcelona; en los Conservatorios de Granada, Sevilla y Valencia, Centro Andaluz de Danza de Sevilla, Barcelona New Year Dance Festival, Apoteósico Festival, Cádiz.entre otros.

Proyectos sociales en los que participa son: Teatro-dentro de Tran-formas en Barcelona, Transit_art ( Associació de personas con diversidad funcional) en Barcelona y en el Proyecto Patios interiores de UtOpía, Barcelona, Art for Change, La Caixa y Escena Mobile 2021.

 


    Woolf

 

   Dirección y coreografía: Natalia Jiménez Gallardo

   Composición musical y espacio sonoro: Jordina Millà     

   Asistencia de movimiento: Victor Zambrana

   Diseño de iluminación: Irene Cantero

   Dramaturgia: José Luis de Blas

   Asistencia de dirección: Jorge Gallardo

   Diseño de vestuario: Gloria Trenado

   Comunicación: María Román

   Producción: Ángeles Roquero

​   Espacio escénico: Ángela López

 

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