¿Cómo es posible que a pesar de vivir en la época en la que mayor bienestar social hemos conseguido, nuestra sensación de insatisfacción, frustración y hostilidad sea cada vez mayor? ¿Por qué tenemos la sensación de que todo está a punto de saltar por los aires? Lo extraño en este momento es no perder la cordura y que a pesar de todos los mecanismos de hostilidad que se activan en nosotros continuemos siendo amables con el otro...