Una puesta en escena que respeta el espíritu de Chéjov y encuentra en el reparto el principal motor del montaje, donde nostalgia, humor y desconcierto acompañan el final de una época...
Una pieza de cámara tensa y rigurosa que, sostenida por la sobresaliente actuación del reparto, convierte un duelo individual en una reflexión colectiva sobre la violencia, la culpa y la responsabilidad...
Un montaje actual y honesto, sostenido por la urgencia del presente y por un elenco entregado, que hace de lo colectivo y de la emoción directa su verdadero motor escénico...