Masescena - Teatro

AÑO IV  Número 166

22 OCTUBRE 2020

Todos jugamos. Todos seguimos las reglas y las rompemos. Todos queremos ganar y (casi) nadie quiere perder. Pero hay gente que sólo se siente ganadora cuanto más cerca está de la pérdida absoluta, cuanto más peligrosamente la ronda. Sólo así el cosquilleo del juego infantil pervive en los adultos que ya no saben cómo apagar, aunque sólo sea por un momento, el ruido que son.

La muerte nos acompaña desde siempre e incluso con los avances en ciencia y tecnología, continuará haciéndolo. Aun así, cuando se presenta en la puerta de nuestra casa, la vida que se derramaba y arrastraba desde la raíz oscura como una serpiente desesperada por buscar la luz, se queda paralizada y asustada, produciéndonos la sensación de estar en un lugar desconocido, a pesar de reconocer cada objeto, lugares y personas. Dejándonos un presente, que se nos dibuja confuso, dentro de nuestro universo lineal y lógico.

Wajdi Mouawad, autor de Incendios, nos conmueve una vez más, plantea preguntas y golpea nuestras conciencias. Santiago Sánchez firma esta versión y dirige su puesta en escena, protagonizada por Hovik Keuchkerian.

Que ‘El Brujo’ levanta pasiones, allá por donde actúa, es un hecho constatado. Ciudad Real no iba a ser menos, es más, la pasión la desató semanas antes cuando colgó el cartel de no hay billetes. En los tiempos que corren ver un teatro lleno es algo maravilloso. Cómico aterrizó en las tablas del Teatro Quijano para divertir al espectador. Mostrando de esta manera que Rafael Álvarez aparte de con los clásicos también ofrece otro tipo de espectáculos. La esencia de diez años sobre los escenarios con distintas obras se concentra en Cómico. En ella se adentra en lo más profundo de su persona para explicar el fin con el que llegó a cada obra y por qué la hizo.