Masescena - "Lázaro de Tormes" volvió al Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro después de más de 25 años

AÑO IV  Número 166

21 OCTUBRE 2020

"Lázaro de Tormes" volvió al Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro después de más de 25 años

¿Han pasado más de 25 años? Pues sí, realmente han pasado más de 25 años desde que se estrenara aquella versión de Fernando Fernán-Gómez sobre el Lázaro de Tormes que magistralmente interpretaba Rafael Álvarez "El Brujo". En aquella ocasión fueron las tablas del Corral de Comedias de Almagro las que acogieron tal acontecimiento. Corría el año 1990 y entre el patio de mosqueteros un particular espectador, un joven que por aquel entonces tan sólo contaba la edad de trece años.

En aquella época Fernando Fernán-Gómez nos indicaba en el programa de mano que Lazarillo subía a los escenarios. "Que Lazarillo de Tormes es una de las cuatro o cinco obras mayores de la Literatura española no es necesario repetirlo; si puede ser conveniente advertir que de todas ellas, me refiero a las de los siglos de oro, es la de más fácil lectura; por consiguiente, la menos deteriorada por el paso del tiempo. De ahí que la tarea, obligada para un adaptador, de actualizar algo el lenguaje, precisamente para que no pierda fluidez y ritmo al ser escuchado, para que conserve su claridad y su transparencia, no haya sido muy ardua, y menos aún para un pícaro como yo, cuya amistad con el pregonero salmantino data de los catorce años, cuando le encontró por primera vez en económica edición de papel de prensa.

Ahora el pregonero abandona por poco tiempo plazas y calles de Toledo y se encarama al escenario para emular a tantos parientes suyos, los cómicos. Me he limitado a echarle una mano, pues él nació dotado para fingir y más le enseñó la vida. Con mi escasa ayuda y la muy abundante, eficacísima, inspirada y profesional del cómico Rafael Álvarez, llamado "el Brujo", y gobernado por la invisible batuta del director, seguro que sale bien librado de esta singular peripecia.

35997798631 c997b7678c o"El Brujo" en la 40ª edición del Festival de AlmagroAl modesto adaptador le han sido de especial ayuda los comentarios de José Antonio Maravall, de Fernando Lázaro Carreter y de otros sabios, y, especialmente, lo que ha podido hurtar a Francisco Rico, que le hizo fijar su atención en que lo que narra Lázaro es un "caso", y que lo narra por medio del género epistolar, moda entonces recién importada de la admirada Italia. El adaptador se ha limitado a convertir la carta en declaración -más o menos pública-, y ha resuelto un monólogo. Pero no un soliloquio. Aquí el personaje no medita en soledad, no se autoanaliza ni abre su corazón aprovechando que nadie le ve ni le escucha; al contrario, declara, se confiesa -dice que se declara y se confiesa- a unos cuantos señores a los que el espectador del teatro no ve, pero que están ahí, también como espectadores, y escuchan toda esta retahíla, esta sarta de verdades, que no sabrán nunca si lo son".

El espectáculo fue producido en aquella primera andadura por Pentación Espectáculos, S.A., empresa privada formada por Gerardo Malla, Alonso de Santos, Rafael Álvarez "El Brujo" y Jesús Cimarro, cuyo objetivo era producir, promocionar y distribuir espectáculos teatrales. Pentación apostaba por una renovación del lenguaje, los temas y los autores teatrales. Quiere un teatro que interese al público de hoy y que trate historias actuales. En la actualidad Pentación es propietaria del Teatro La Latina de Madrid, gestiona infinidad de proyectos teatrales y dirige con gran acierto el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. De los fundadores, hoy en día tan sólo queda al frente de Pentación Jesús Cimarro.

En 2017 el Lazarillo de Tormes volvió a Almagro, de la mano de Rafael Álvarez "El Brujo", pero a un escenario diferente. En esta ocasión a la Antigua Universidad Renacentista, uno de los últimos espacios rescatados para la puesta en escena de los montajes que el Festival de Almagro propone. Si no fuera por el espacio, se podría decir que nuestro pequeño espectador hizo un viaje en el tiempo. El mismo texto, la misma tonalidad, distintos momentos cómicos referidos a la actualidad de nuestro país. El mismo esquema. El descanso que El Brujo aprovecha para conversar sobre temas poco trascendentales con el público... Pero sí hay una palabra grabada a fuego: "¡Qué hambre!"

Podrán haber pasado más de 25 años pero Lázaro sigue contando las mismas peripecias, entreteniendo a un público completamente entregado y que regaló una larga y contundente ovación, a pesar de algunos entre el público que maldecían cada vez que El Brujo se sale del personaje y habla de temas actuales o triviales.