Masescena - El Montacargas: 26 años fabricando sueños

AÑO IV  Número 162

23 SEPTIEMBRE 2020
MEMORIA DE LA SALA

El Montacargas: 26 años fabricando sueños

Situada en el madrileño barrio de Puerta del Ángel, al cruzar la orilla del río Manzanares hacia el Paseo de Extremadura, El Montacargas abrió sus puertas a finales del año 1993. Un pequeño grupo de actores y artistas se unió para abrir un espacio cultural privado que resultó ser pionero en el movimiento de salas alternativas de la ciudad y España, junto a la sala Triángulo y Cuarta Pared.

Para ello reconvirtieron una antigua fábrica de caramelos situada en el número 19 de la calle Antillón en un lugar donde poder reunir a artistas de todas las disciplinas y exhibir sus creaciones más vanguardistas y experimentales.

Sin ningún tipo de ayuda ni subvención al principio, se pusieron manos a la obra y fueron los propios actores los que, como improvisados albañiles, reformaron y rehabilitaron el espacio.

Y no solo eso, Aurora Navarro y Manuel Fernández Nieves, actores formados en la RESAD que ampliaron su formación en París y Londres en los años 80 trabajando tanto en salas como haciendo teatro de calle, tuvieron que aprender a ser empresarios, ya que la idiosincrasia del sector de las artes escénicas en nuestro país les obligaba a ser empresarios y gestores, un oficio que han desempeñado cada día y que han compaginado con su propia compañía de teatro y su vida familiar.

Uno de los elementos emblemáticos del edificio que habría sobrevivido a la reforma del local era un montacargas, en honor al cuál decidieron bautizar la sala. Un nombre que, explican, “evoca al transporte de energía del suelo al techo, al ascenso al mundo del arte, de las ideas”. Tampoco es coincidencia que el nombre de la sala sea el título de un texto dramático del dramaturgo Harold Pinter (Premio Nobel de Literatura 2005), cuya producción fue estrenada en 2018 de mano de la compañía residente.

 

El Montacargas Obras sala 2

 

Un espacio para todos

Su apertura en 1993 ayudó a aumentar el tejido social y cultural madrileño, convirtiéndose en un espacio de referencia donde hasta el día de hoy se han programado espectáculos de pequeño y mediano formato y de todos los géneros: teatro, cabaret, conciertos, danza, teatro infantil... Si bien el humor es su sello principal, siendo creadores e impulsores del Festival Internacional de Clown de Madrid, que cuenta con diecinueve ediciones y por cuya programación han pasado artistas como Leo Bassi, Jango Edwards, Pablo Carbonell, Alex O’Dogherty o la compañía Pez en raya.

También destaca su apuesta, desde los primeros años, por crear una programación fija de teatro infantil cuando por entonces escaseaba en la ciudad, así como el impulso de las Campañas Infantiles de Navidad. El resultado siempre ha tenido una buena acogida, como por ejemplo el espectáculo ¿A qué sabe la luna?, de Nicolás Mallo, que cosechó tal éxito que consiguió mantenerse en cartel durante ocho temporadas consecutivas.

Un espacio cultural abierto para todos de 216 metros repartidos en tres plantas.

La planta baja es un lugar acogedor, de intercambio. La búsqueda de una experiencia teatral completa y el poder compartir opiniones. Algo que permite ir más allá de una sala convencional, El Montacargas es un lugar en el que el espectador puede hablar con el director y los actores, un lugar en el que se le escucha, un espacio del que forma parte y son aceptadas todas sus manifestaciones.

En la segunda planta es donde se encuentra la sala de teatro, un espacio  con capacidad para 60 personas sentadas que adapta sus instalaciones en función de las necesidades de cada espectáculo.

Y, por último, coronando la construcción, en la tercera planta se encuentra el aula, un espacio diáfano que da cabida a ensayos y formaciones de teatro, yoga, danza o artes marciales.

En cierto modo la sala nunca dejó de lado su origen como fábrica de caramelos y ha continuado siendo un lugar dulce, donde la diversidad y la imaginación tienen su refugio.

 

En buena compañía

Por su sala pasan una media de veinte compañías por temporada de la cual disfrutan una media de 150 funciones anuales.

En su escenario han empezado y se han formado conocidos actores de nuestro país de la talla de Nancho Novo, Nathalie Seseña, Eva Hache, Ruth Nuñez o Toni Acosta, y directores de teatro como Andrés Lima, Jose Pedro Carrión (Premio Nacional de Teatro), Mariano de Paco o Blanca Portillo (Premio Nacional de Teatro).

No es un lugar de puro entretenimiento, aunque se consiga pasar un buen rato a carcajada limpia. Textos de autores prestigiosos se han puesto en pie sobre su escenario, como Woody Allen, Dario Fo Mario Benedetti, Oscar Wilde, Julio Cortazar, Yolanda Pallin, Boris Vian, Ionesco, Alfonso Zurro, Sanchís Sinisterra, Strindberg, O´Neill, Cocteau, Paloma Pedrero, Sergi Bebel, Marguerite Duras, Jean Genet, JL Alonso de Santos o el Marqués de Sade.

 

Fachada El Montacargas

 

Una cultura de resistencia

Han sido años de dificultades, sacrificio y transformación. De cuentas en rojo, de jornadas de trabajo interminables y de una constante inestabilidad.

Su trayectoria personal y familiar es como la de los antiguos cómicos, una estructura familiar que vive y respira teatro según cuenta, Aurora, casada con Manuel desde hace más de 30 años y madre de dos hijos.

Como muchos otros emprendedores independientes la pareja ha tenido que aprender a combinar la gestión de la sala de teatro con otros trabajos para poder subsistir aunque sin alejarse del ámbito teatral: dando clases en colegios e institutos y trabajando como actores tanto en teatro como en cine y televisión.

En los orígenes de la sala se constituyeron como asociación cultural pero tuvieron que dejar esta fórmula y convertirse en empresa, teniendo que pagar impuestos casi sin tener ningún beneficio, ya que es un requisito fundamental para acceder a las ayudas públicas de las salas de teatro en España.

 

Gestores y artistas

Aurora Navarro y Manuel Fernández Nieves iniciaron su unión profesional con la compañía La Torre Infiel, creada en París y que cuenta ya con 30 años de trayectoria. A su vuelta a Madrid pasó a llamarse Cía. El Montacargas en honor a la sala que juntos habían puesto en pie.

A lo largo de los años han producido un total de 20 montajes. Un estilo de teatro comprometido, lúdico, lúcido y con una fuerte tendencia al humor, que consideran “el arma más eficaz para hablar de ‘lo serio’”, poniendo en pie textos de autores como Sanchis Sinisterra, Woody Allen, Dario Fo, Eduardo Fuentes, Harold Pinter, Miguel Morillo o Concha Párraga y textos de creación propia, y contando con actores como José Pedro Carrión o Eduardo Fuentes.

Su última producción es Isadora, un espectáculo unipersonal ideado por Aurora Navarro con la colaboración de Concha Párraga (Premio MAX) en la dramaturgia. Fusionando teatro, danza, música y audiovisuales narra en escena la historia de Isadora Duncan, un mito de la danza considerado creador de la danza moderna.