Masescena - Matarile estrena en Madrid su nuevo espectáculo ‘El diablo en la playa’, la primera pieza de ‘La Trilogía de la Fragilidad’

AÑO V  Número 232

28 ENERO 2022
DEL 2 AL 12 DE DICIEMBRE SE PODRÁ VER EN EL TEATRO DE LA ABADÍA ESTE DÚO DIRIGIDO POR LA PREMIADA ANA VALLÉS

Matarile estrena en Madrid su nuevo espectáculo ‘El diablo en la playa’, la primera pieza de ‘La Trilogía de la Fragilidad’

Con referencias estéticas como la fotografía de Gregory Crewdson, la pintura de Edward Hopper o el cine de Roy Andersson, la compañía gallega Matarile estrena en Madrid el próximo 2 de diciembre El diablo en la playa, la primera pieza de La Trilogía de la Fragilidad. Del 2 al 10 de diciembre se representará la primera obra en el Teatro de La Abadía e INLOCA, la segunda parte que se encuentra en pleno proceso de creación será estreno absoluto el 14 de enero en el Centro Dramático Nacional (CDN).

Protagonizado por las actrices y bailarinas Celeste González y Claudia Faci
La fragilidad y el caos de Deleuze vertebran esta pieza, que cuenta con referencias estéticas de Gregory Crewdson, Edward Hopper y Roy Andersson
El diablo en la playa es la primera pieza de La Trilogía de la Fragilidad

El diablo en la playa es una pieza dirigida por la premiada Ana Vallés y con iluminación de Baltasar Patiño y Miguel Muñoz. Se trata de un dúo protagonizado por las actrices y bailarinas Celeste González y Claudia Faci en el que la compañía lleva trabajando desde 2019 y que se ensayó tras el confinamiento.

La pieza parte de la idea del filósofo francés Deleuze, quien aseguraba que “sólo necesitamos un poco de orden para protegernos del caos”. La ciencia y la filosofía crean un paraguas protector para ese caos, mientras que el arte abre grietas, fisuras por las que se filtran tanto el caos como la luz. En palabras de Vallés, El diablo en la playa gira en torno al caos, la figura del diablo como portador de la luz (Lucifer) y la playa como un no-lugar, entre la tierra y el mar, en ninguno de los dos lados, un espacio sin huellas”.

El concepto del plano general de Roy Andersson, quien afirmaba que “el espacio que rodea a una persona dice más de ella que su propio rostro”; la fragilidad; o la insistencia de Steiner sobre la imposibilidad de traducir las experiencias, el arte o las emociones en palabras, son conceptos sobre los que también trabaja El diablo en la playa. Todo ello llevado a cabo con un trabajo que, formalmente, hace hincapié en la utilización del lenguaje como simulacro, la autorrepresentación, las identidades ficticias y las relaciones fantasmales generadas por el deseo.

Vallés, que resultó finalista a la mejor dirección en los Premios MAX por Circo de Pulgas, describe así la pieza: “El diablo paseándose en bicicleta por las calles vacías, como ángel custodio sin cuerpo que acompañar. El errante que se equivoca y el errante que vaga sin sentido. Reunir a Claudia y a Celeste es como convocar al ángel y al demonio, sin intentar definir quién es qué, quién es quién, o en qué momento son intercambiables”.

 

El diablo en la playa

 

Proceso de creación

El diablo en la playa tuvo su origen tras un encuentro de los directores de Matarile, Ana Vallés y Baltasar Patiño, con Claudia Faci a finales de 2018. Pronto se unió a ellos la canaria Celeste González, que lleva siendo una habitual de la compañía desde hace años. Ambas son bailarinas formadas en danza clásica, con dilatadas trayectorias en la escena contemporánea y la performance.

Vallés define así el proceso de creación con las dos actrices: “Cada proceso tiene su forma, su desarrollo particular. Este Diablo partió de mis propuestas y de esas cartas que suelo ir enviando a los intérpretes en el proceso previo a los ensayos. Celeste y Claudia fueron fantaseando conmigo un bicho informe que se alimentó de intuiciones, sospechas, deseos, silencios y otros pasos. De confianza y de dudas”.

A su trabajo se suma el de Baltasar Patiño quien, con la complicidad de Miguel Muñoz, ha creado una propuesta de gran luminosidad, tiñendo un espacio diabólico marcado por el cuidado de la plástica y la imagen. Así lo define Vallés: “La fugacidad bestial del Diablo, acompañado de una luz que parpadea, su pelo blanco extendido como un manto, su brevedad, la potencia de sus pezuñas hundiéndose en la arena, sus ambiguas orejas asomando. Ella, cualquiera de las dos, el ángel más bello de este paraíso caótico que nos arrastra”.

La pieza fue estrenada el pasado mes de octubre en el Festival Internacional de Teatro de Ourense y es una coproducción de Matarile, la Xunta de Galicia y AGADIC (Axencia Galega das Industrias Culturais) y colaboran en residencia artística el Concello de Santiago de Compostela y la sala Ártika de Vigo.

Las entradas de El diablo en la playa ya están disponibles en las taquillas y la web del Teatro de La Abadía y el texto de El diablo en la playa ha tomado forma de publicación homónima en Ediciones Invasoras y se presentará el 9 de diciembre también en el Teatro de La Abadía.

 

Noticias relacionadas