Masescena - No morderás, el trío teatral de la temporada

AÑO VI  Número 255

07 JULIO 2022
EN LOS TEATROS LUCHANA DE MADRID

No morderás, el trío teatral de la temporada

La rutina en una relación amorosa puede representar un problema serio para la pareja y, si bien hay muchos remedios para combatirla, algunos no consiguen dar con la solución definitiva. Si desean profundizar en el complicado y apasionado mundo de las relaciones de pareja, salir de su rutina –aunque estoy seguro que les va todo muy bien– e implicarse en esta historia peculiar historia como espectadores, no piensen mal, pueden visitar los teatros Luchana de Madrid.

Jonathan Espino, al frente de la dirección, nos invita a conocer a la pareja formada por Raúl (Víctor Quesada) y Felipe (Jaime Riba), quienes se encuentran en una escapada romántica en Soria. Después de tres años juntos, deciden dar un paso más y hacer un trío sexual con un desconocido, elegido desde una conocida aplicación de citas. Ahí, conocerán a Iñaki (Fran Jiménez), el tercero en cuestión. Lo que en un primer momento parecía ser un encuentro de lo más placentero y sexual terminará convirtiéndose en una tortura dejando a los tres encerrados en una habitación mientras el mundo explota fuera… y dentro.

A simple vista, pueden pensar que nos encontramos ante una obra de género cómico, ligera y con una gran carga sexual. Sin ser nada erróneo lo anterior, los espectadores descubrirán cómo el libreto va más allá de los tópicos asociados a las relaciones de pareja con un trasfondo más hondo. Al frente de este cometido está Jonathan Espino quien firma un texto alocado, ingenioso y con un gran giro argumental inesperado. De su trabajo y de la representación en su conjunto es tan importante lo representado en escena como la simbología y profundidad del relato. En este último sentido, Espino consigue limpiar de prejuicios las relaciones del colectivo LGTBI+ y dar voz, a través del humor, a situaciones y prácticas sexuales tan comunes como otras muchas, aunque todavía supongan un tabú para algunos sectores de la población. El teatro es una de las disciplinas culturales más propicias para convertirse en un vehículo de transmisión de otras realidades no siempre visibles, incluso en los propios productos culturales. Por ello, felicito a Espino por su valentía, ingenio y transversalidad. La obra, en definitiva, está abierta a todos los públicos, sensibilidades y colectivos que deseen pasar un rato divertido mientras reflexionan.

 

No morderas   3

 

En lo relativo a la dramaturgia, Espino construye un libreto encasillado en el género cómico con escenas dramáticas bien insertadas y con un giro argumental muy potente cercano a la ciencia ficción. En España es inusual la inclusión de este tipo de géneros y, aunque no todo sea lo que parece, la sola mención de dichos elementos caracterizados por la distopía, criaturas sobrenaturales y acontecimientos inimaginables son dignos de elogio. Sin embargo, podría haberlo explotado más aún con la incorporación de otros elementos desestabilizadores de la acción y alargar sus consecuencias. Algo similar ocurre en los primeros compases de la representación con la decisión de los protagonistas de ejecutar su fantasía sexual. Entiendo y comparto la idea de no basar la trama en el sexo por el sexo con escenas explícitas, pero hubiera sido pertinente ahondar en los miedos de los implicados, la torpeza por la inexperiencia o más recursos cómicos antes de dar paso a la catarsis central.

Obras con géneros híbridos, tramas cambiantes y temáticas diversas requieren de una batuta multidisciplinar como la aportada por Víctor Páez, con experiencia en dirección artística, producción y presentador de eventos. En la vertiente más cómica y sexual de la representación, las escenas de indecisión, la interconexión de los personajes y el juego de roles están implementados a la perfección y las risas aseguradas. La parte más dramática con el shock inicial y el desarrollo de los acontecimientos, también son llevadas a escena de forma sensacional. En este sentido, destacaría la conmoción real del encierro y claustrofobia provocada en un instante concreto y las alusiones implícitas y explícitas al “escape room”. Perfectamente podría ser compatible alguna escena musical dada las capacidades vocales del reparto y como exteriorización de los sentimientos de los protagonistas.  

El reparto destaca por su dinamismo, complicidad y fortaleza escénica en los papeles representados. El trío de actores, en su doble sentido del término, representa a personajes arquetipos de la sociedad actual, con los que seguro podemos sentirnos en algún momento identificados, incluso empatizar con ellos, o por lo menos identificarlos. Tanto la actuación individual como conjunta es sobresaliente y me quedé con las ganas de ver más escenas, como si de una webserie o sitcom (comedia de situación) se tratara.

La pareja central está formada por Felipe y Raúl. El primero es interpretado por un sobresaliente Jaime Riba, quien da vida a un joven tanto inseguro como histriónico. He tenido la suerte de verle en papeles anteriores como en Una corona para Claudia o en el musical Los Futbolísimos y, teniendo en cuenta la diferencia de registros, en este ha podido demostrar por qué es un actor con un potencial mayúsculo. En los instantes más distendidos despliega su vis cómica, un carácter alocado con una hilarante gestualidad facial y corporal y en los más trágicos su vertiente dramática. A su lado le acompaña, Víctor Quesada interpretando a un chaval engreído y vanidoso centrado en el culto al cuerpo pero con gran trasfondo humano. Su actuación no puede ser más completa y es el complemento perfecto a su compañero. La actitud descuidada e impulsiva, el comportamiento infantiloide y la bonhomía imprimida son sensacionales y desatan la risa de los presentes; por no hablar de las miradas lascivas hacia su propio cuerpo en el espejo, que directamente despiertan carcajadas. Todo un descubrimiento. El tercero en discordia es Iñaqui, un joven disfrutón con ganas de pasar un buen rato, interpretado por un solvente Fran Jiménez. Este actor de gran formación con sobrada experiencia en teatro y cortometrajes aporta a su personaje decisión y seguridad y es el contrapunto perfecto a la vertiente cómica de la representación; de hecho, será el encargado de abrir la veda apocalíptica de la trama. Por otra parte, sabe explotar el carácter sinuoso de su personaje y extrapolarlo a la obra en su conjunto. Esa intriga es potenciada por la cuidada y acertada iluminación tenue con destellos luminosos estroboscópicos, que invitan a penetrar en el mundo real y/o ficcional.

En No morderás disfrutarán de una obra alocada, ingeniosa y con un gran giro argumental inesperado de la mano de un talentoso y joven reparto ¿Te unes al trío?

 

Dramaturgia: Jonathan Espino

Dirección: Víctor Páez

Ayudante de Dirección: Iosu Martínez

Reparto: Jaime Riba, Víctor Quesada y Fran Jiménez

Producción:  Opción Teatral Producciones