Masescena - "Antígona", mujer valiente, se atreve a abrir el Festival de Mérida en esta más que especial edición

AÑO IV  Número 156

10 AGOSTO 2020
DIRIGIDA POR DAVID GAITÁN, QUIEN TAMBIÉN FIRMA LA VERSIÓN

"Antígona", mujer valiente, se atreve a abrir el Festival de Mérida en esta más que especial edición

"Antígona" dio el pistoletazo de salida a la 66 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida

Antígona, el personaje que surge súbitamente de la flaca muchacha morena y reconcentrada (Irene Arcos) y que se erguirá sola contra el mundo. Sola frente a Creonte, su tío, que es el rey. Piensa que va a morir, que es joven, y que a ella también le hubiese gustado vivir. Pero no hay nada que hacer. Se llama Antígona y tendrá que representar su papel hasta el final. Siente que se aleja, se aleja de todo el público que está mirándola, de los que no tienen que morir esa noche.

Bajo la noche estrellada de Mérida, y que en su noche anterior fue atronadora, la Compañía de teatro El Desván, Teatro Español, y el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, con la colaboración de la Embajada de México, coproducen Antígona, la tragedia griega creada por Sófocles en el siglo V a.C., y que versiona y dirige el mexicano David Gaitán. La primera versión de Antígona llegó al espacio emeritense en 1971 de la mano de José Luis Alonso, que en aquella ocasión escogió a María Fernanda D’Ocón para que encabezara el reparto.

En escena seis actores. Irene Arcos da vida a la fuerte Antígona, a la mujer que es condenada a muerte por el mero hecho de querer enterrar el cuerpo sin vida de su hermano. Una mujer que busca justicia, por encima de su propia vida. Otro de los personajes relevantes en escena es Creonte, interpretado por un grandísimo Fernando Cayo, quien domina a la perfección la arena del teatro romano. Mención aparte merece, también, Clara Sanchis, quien arranca la obra de mano de su personaje Sabiduría. Completan el reparto la actriz extremeña Isabel Moreno que interpreta a Ismene, el Guardia Elías González, y Jorge Mayor que hace de Hemón.

La escenografía está llena de sillas. Un sillón algo más majestuoso, y el que ocupa con asiduidad Creonte, recorre una plataforma semicircular, cuyos huecos inferiores albergan elementos de atrezzo y de iluminación. Dos mesas grandes de color blanco completan la escena, que sirven como mesas y al tiempo como rampas de acceso a la plataforma circular. Viene firmada, al igual que el vestuario, por Diego Ramos Martín.

La composición musical viene de la mano de un asiduo del festival, Álvaro Rodríguez Barroso, quien también firma la música oficial del Festival de Mérida. La iluminación ha sido diseñada por Fran Cordero, quien ha sabido sacar partido a casi todos los rincones del teatro romano, iluminando sus columnas y espacios de forma que, por sí solos, son capaces de hablar calladamente al espectador, además de potenciar el trabajo de actores y actrices.

La función fue subiendo su ritmo conforme iba avanzando. Pasó de ser un soporífero dialecto a tener una ágil y esperada acción. El guiño hacia la tierra extremeña lo puso el Fandango Extremeño que sonó silbado por uno de los personajes, que también acompañó con una pandereta. Como es habitual, el gesto fue aplaudido por el público que aquella noche abarrotaba el teatro emeritense. Un importante gesto fue la recuperación de un coro de 35 jóvenes que salieron desde las gradas gritando la inocencia de Antígona, emulando, así, los grandes coros del teatro grecolatino y romano.

Por las circunstancias que nos han rodeado en estos últimos meses, y que todos conocemos, la organización del Festival estaba especialmente nerviosa por el desarrollo del estreno con público en sala. Además, Sus Majestades los Reyes, Don Felipe y Doña Letizia, acompañados por la Princesa de Asturias, Doña Leonor, y la Infanta Doña Sofía, tampoco quisieron perderse la cita, apoyando con este gesto al mundo de la cultura, tan castigado en esta pandemia. Su presencia no estuvo exenta de polémica, pues fueron recibidos por el público del teatro con aplausos, pero también con alguna que otra consigna en contra de la Familia Real, además de silbidos. Este gesto sirvió para poner de manifiesto la buena salud de la que goza la cita extremeña, dirigida por el productor Jesús Cimarro, al frente de la empresa gestora del evento, Pentación Espectáculos.

  

 

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