Masescena - La frescura de ‘El diablo cojuelo’ arrancó las risas en más de una ocasión

AÑO IV  Número 152

14 JULIO 2020
42º FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO CLÁSICO DE ALMAGRO

La frescura de ‘El diablo cojuelo’ arrancó las risas en más de una ocasión

Afortunadamente el Siglo de Oro, y por ende los autores de aquella época, nos dejaron una cantidad ingente de obras, a cada cual más sorprenderte. Muchas en su mayoría desconocidas por el gran público. Tanto Jesús Gómez Gutiérrez como Aitana Galán han hecho una versión de ‘El diablo cojuelo’ de Luis Vélez de Guevara muy acorde con los tiempos que corren. Una versión que se ajusta al pasado y al presente en un montón de matices como por ejemplo: la hipocresía.

Gran acierto quien decidiera pasar por el Corral de Comedias de Almagro para disfrutar de la versión de El diablo Cojuelo en su estreno en la ciudad encajera. Tres días para disfrutar de una obra que conjugaba el verso con el cante, en el que la música de Pablo Hernández al saxo y Álex Huelves al piano, ocupó gran parte de la representación. Importante también la proyección de un mapa en el que se avistaban los distintos lugares por los que iba pasando Cleofás acompañado del diablo Cojuelo. Magnífica interpretación tanto de Críspulo Cabezas (Cleofás) como de Silvia Espigado (diablo Cojuelo).

Con una escenografía compuesta de dos mesas y varios bancos, fueron más que suficientes para desarrollar la trama. Tan pronto servían de habitación de Luis Vélez, donde se dedicaba a escribir, como de taberna, como de pódium para ver en un plano más elevado a los protagonistas de la novela, como servían de camas o de recepción de posada. Todo ello colocado según requería el guión por los propios actores, que con giros gráciles lo dejaban compuesto en un santiamén.

Lo que intenta reflejar la obra es que da igual los problemas físicos que tengamos o dejemos de tener, que hay que saber reírse de uno mismo. Puesto que hay personas que están peor. Así lo fue viendo Cleofás cuando pasaba por la calle de los gestos, casa de los locos, la calle de los muertos. Estas calles se van demostrando en su recorrido por las ciudades hasta llegar al sur de España, sin olvidarse de pasar por la mancha y cantar ‘A la mancha manchega’.

Diversión asegurada en el que los vicios humanos están muy presentes y que el diablo una vez más es el ser tentador de siempre, el que muestra las verdades en su realidad, sin ocultarlas. En esta reflexión sobre la literatura y el oficio de escribir, aparece el mismo autor de la novela que no deja de hablar consonantes y de roer sílabas.

Componen el elenco Agnes Kiraly, Nelson Dante y Gloria Albalate que junto a Silvia Espigado y Críspulo Cabezas cuenta una historia enrevesada y a la vez divertida.