Masescena - La compañía Antonio Ruz, que estrenó en junio «La noche de San Juan», estará con «Signos» en la temporada 21/22 de Teatros del Canal, ‘premier’ de esta obra en Madrid

AÑO V  Número 224

07 DICIEMBRE 2021
DEL 12 AL 14 DE NOVIEMBRE EN LA SALA NEGRA

La compañía Antonio Ruz, que estrenó en junio «La noche de San Juan», estará con «Signos» en la temporada 21/22 de Teatros del Canal, ‘premier’ de esta obra en Madrid

La Compañía Antonio Ruz ha vivido en este 2021 tres estrenos escénicos, está trabajando en dos películas que se podrán ver próximamente y, además, continúa con la gira habitual de otras de sus obras. Las últimas novedades se centran en el estreno de un ballet inédito de la época de las vanguardias titulado La Noche de San Juan, que se produjo ayer 23 de junio en la Fundación Juan March (primera coproducción de esta institución con el Gran Teatro del Liceu). En su momento, este espectáculo no se pudo estrenar por la Guerra Civil y la II Guerra Mundial, en curioso paralelismo con un 2020 donde la pandemia ha hecho posponer su estreno hasta este mes. 

Signos supone una colaboración entre el creador Antonio Ruz y la intérprete de viola Isabel Villanueva y surgió durante el confinamiento. Este espectáculo propone un encuentro de disciplinas sin prejuicios, un diálogo entre el sonido, el movimiento, la voz, los objetos y la luz (o la ausencia de ella). ¿Un concierto dramatizado? ¿Un monólogo musical escenificado? ¿Un recital de viola coreografiado?

Otra de las novedades es el estreno de Signos en Madrid, que podrá disfrutarse del 12 al 14 de noviembre y que también viajará a Córdoba, ciudad de donde procede Antonio (18 de septiembre). El origen de este proyecto, estrenado a finales de febrero en el Teatro Central de Sevilla, nace del deseo de la intérprete de viola Isabel Villanueva y el coreógrafo Antonio Ruz por colaborar en una obra escénica multidisciplinar que abra una nueva ventana a la música clásica y la danza contemporánea.

Este encuentro de lenguajes propone, sin prejuicios, un diálogo entre el sonido, el movimiento, la voz, los objetos y la luz (o la ausencia de ella). ¿Un concierto dramatizado? ¿Un monólogo musical escenificado? ¿Un recital de viola coreografiado? Con un concepto estético y un diseño de iluminación depurados, la bella y compleja arquitectura sonora de las piezas/miniaturas musicales de los compositores GyörgyKurtág y Johann Sebastian Bach interpretadas magistralmente por Isabel, se fundirá con la partitura corporal propuesta por Antonio. 

La dramaturgia navega entre lo onírico, lo poético y lo inquietante. En esta atmósfera de soledad acompañada, Isabel y su viola, custodiadas por Antonio (su alter ego, sombra, consciencia), emprenderán un viaje físico y emocional que no dejará a nadie indiferente. Ella toca sentada, camina, sube a la mesa, baila, se tumba, duerme, flota, corre, grita, se mira al espejo, se desnuda, enciende la luz, cierra los ojos, sonríe...

 

signos cartel isabel villanueva antonio ruz 077 2 1

 

La noche de San Juan

El argumento del ballet La Noche de San Juan está basado en el guion que escribió Ventura Gassol. El texto se inicia con un prefacio de cuatro versículos del poeta Joan Maragall sobre el amor, tema principal de la historia. La acción transcurre durante la vigilia, noche y mañana del día de San Juan y se sitúa en Isil, una pequeña población de los Pirineos. 

La música de Gerhard, parte fundamental del ballet, está repleta de citas de canciones populares, muchas de ellas todavía presentes en los ámbitos rurales de Cataluña. Las citas corresponden sobre todo a músicas procesionales y melodías tradicionales asociadas a la fiesta de San Juan y a la conocida Patum de Berga (L’hereu Riera, Muntanyes del Canigó, Els segadors, El ball de l’àliga, De les nines de Surroca y Aquestes muntanyes). 

Por su parte, los decorados y figurines conservados de este primer proyecto inédito que están inspirados en las fiestas y el paisaje pirenaicos y en el arte románico de Cataluña. Sin embargo, no existen documentos sobre cómo habría sido la coreografía de Leónide Massine, y es ahí donde Ruz ha afrontado su mayor reto. 

Para él, lo más plausible es que se inspirara en los bailes tradicionales que presenció al asistir en la fiesta de San Juan de Berga y en los movimientos que caracterizan a los diables, centaures y fallaires, y conciliase algunos de estos movimientos típicos con el lenguaje contemporáneo de esos años. 

Así pues, con todo este material y su propia trayectoria basada en la interacción de artistas, disciplinas y lenguajes, Ruz ha construido, según sus palabras, “una pieza de danza actual bañada de teatralidad y dinamismo y acompañada de una puesta en escena efectiva y sin artificios”. 

Los siete bailarines (Melania Olcina, Elia López, Carmen Fumero, Begoña Quiñones, Pau Aran Gimeno, Miguel Zomas y Julián Lazzaro) llevan con su cuerpo el peso narrativo de la obra, apoyados por la música en directo de Miguel Baselga (con la partitura revisada de Gerhard). Asimismo se usará un decorado que reproduce los telones originales de Junyer, todo ello iluminado por la diseñadora de luces Olga García y ataviado con el vestuario de Rosa García Andújar. 

 

Sobre la Compañía Antonio Ruz

Fue en 2009, fruto de una necesidad personal y artística, cuando Antonio Ruz (Premio Nacional de Danza 2018 en la categoría de creación y Premio Ojo Crítico de Danza 2013 de RTVE), crea en Madrid su propia compañía de danza con la que ha presentado sus trabajos en Europa, África y América del Sur. Estrena su primera propuesta en 2010 (No Drama, tras haber sido seleccionada por el Centro Danza Canal de Madrid en su 1º convocatoria de residencias). Al frente de esta agrupación, ha continuado el creador desarrollando su discurso de corte y resultado ecléctico y comenzó a impulsar, al mismo tiempo, la particular relación que mantiene con la música, a menudo en directo, siempre protagonista junto al movimiento, identidad del discurso de obras recientes. 

La compañía tiene como objetivo la investigación y la búsqueda en el campo del movimiento, huir de etiquetas, encontrar su propia identidad con la mezcla de lenguajes y la colaboracióncon artistas de otras disciplinas como las artes plásticas o la música antigua y contemporánea para establecer un diálogo entre ellos. El equipo participa de forma activa en cada aspecto del proceso creativo dando al trabajo un enfoque de 360º: desde la luz a la escenografía o la coreografía. Desde una teatralidad abstracta, las cuestiones e inquietudes comunes sobre el cuerpo, su percepción y la ambigüedad son algunos de los conceptos tratados en sus trabajos. El grupo está formado por bailarines-coreógrafos con una importante experiencia profesional y un alto nivel técnico e interpretativo que aportan, sin duda, calidad y originalidad al resultado final de las propuestas.

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