Masescena - El Festival de Mérida y el Museo Nacional de Arte Romano presentan la exposición ‘Imperium. Imágenes del poder en Roma’

AÑO V  Número 218

20 OCTUBRE 2021
SE TRATA DE LA SEGUNDA COLABORACIÓN ENTRE AMBAS INSTITUCIONES EN LA PRESENTE EDICIÓN, TRAS LA INAUGURACIÓN EN MAYO DE LA MUESTRA ‘TEMPUS FUGIT’

El Festival de Mérida y el Museo Nacional de Arte Romano presentan la exposición ‘Imperium. Imágenes del poder en Roma’

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y el Museo Nacional de Arte Romano (MNAR) siguen uniendo sus fuerzas con un nuevo proyecto expositivo, Imperium. Imágenes del poder en Roma, una cuidada selección de imágenes imperiales que nos muestran y acercan a emperadores y emperatrices que hicieron la Historia de Roma, una historia narrada y mil veces compartida en el seno del teatro clásico. Imperium estará en el MNAR hasta mayo de 2022.

Tras la inauguración de la muestra Tempus Fugit. La concepción del tiempo en la antigua Mérida el pasado mes de mayo, el MNAR acoge en su nave principal Imperium, un detallado estudio sobre la importancia de los retratos en los ámbitos de poder, que han inaugurado esta mañana el director del Festival, Jesús Cimarro; la directora del MNAR, Trinidad Nogales y Francisco Pérez Urbán, director general de Bibliotecas, Archivos y Patrimonio Cultural.

La sociedad romana utilizó las imágenes de los emperadores como un potente recurso político del poder. Estos rostros oficiales de hombres y mujeres del Imperium se hicieron presentes en todos los rincones del mundo romano por distintos medios y soportes.

Por un lado, la efigie oficial del emperador y su familia se acuñaba en las monedas, junto a sus títulos y símbolos. Por otra parte, en los espacios más importantes de las ciudades grandes estatuas, bustos-retrato y relieves narrativos mostraban a los emperadores, emperatrices y jóvenes príncipes como emblema del Imperium.

Estas imágenes del poder adoptaban formas muy diversas, desde piezas colosales que asombraban a los ciudadanos a pequeñas imágenes domésticas que simbolizaban la adhesión de los particulares al régimen político. Relieves narrativos que recordaban las hazañas imperiales de mil batallas, los actos solemnes religiosos o las escenas más populares de quienes formaban el Imperium.

La exposición cuenta con piezas cedidas por el Museo Arqueológico Nacional y por el Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida, una cesión que la directora del museo, Trinidad Nogales ha agradecido porque “han permitido enriquecer el discurso expositivo”.

El director del Festival ha hecho hincapié en la excelente colaboración entre ambas instituciones que ha dado frutos “diversos y todos ellos interesantes como Dionysos-Baco, un dios para los humanos, Mythos (creencias en Augusta Emerita), Mulieres (mujeres en Augusta Emerita) o Artes Romae. Arte y artesanía en Augusta Emerita, por citar algunas de las exposiciones en las que el MNAR ha encontrado un cómplice perfecto en el Festival”.

El director general de Bibliotecas, Archivos y Patrimonio Cultural, Francisco Pérez Urban, ha destacado que hay muchas claves en el éxito del Festival de Mérida y “una de ellas es el proyecto cultural que se está desarrollando desde la dirección actual” que ha sabido tejer una red de colaboraciones institucionales y de colectivos que hacen que el Festival de Mérida “no sea únicamente la expresión de representaciones teatrales sino que se convierta en un crisol de cultura”, como muestra la exposición que hoy se inaugura en el museo.

Por su parte, la delegada de cultura de Mérida, Silvia Fernández, ha destacado por su parte mostrar el Festival y el museo Booking hemos sido uno de los destinos turísticos más demandados esta semana difundido, lo que nos da la solvencia para mostrar el Festival, el museo y la vida cultural con el corazón y la calidad que tenemos. Es un orgullo ser referente nacional por disfrutar de la cultura y hacerlo con calidad.

Por último, la directora del MNAR ha reconocido que esta exposición demuestra que la unión de instituciones permite que proyectos que no podrían acometerse desde una sola entidad puedan hacerse realidad “para permitir mostrar al público la conexión que existe entre el Festival, su contenido, y la antigüedad clásica”.

En cuanto a la exposición, ha explicado que el poder, significado real de la palabra Imperium que da título a la muestra, se transmite de una forma muy patente en el mundo antiguo a través de las imágenes y en Mérida tenemos un gran ejemplo de ello.  “Es una exposición que viene a recordar a los ciudadanos del siglo XXI el valor que tuvieron esas imágenes y esos símbolos del poder y que todavía hoy lo siguen encarnando. Todos tenemos en mente que cuando cae un régimen político, en la televisión vemos cómo caen las estatuas de esos gobernantes, a veces fruto de la ira de los ciudadanos o de la exaltación de lo que significa el icono, el símbolo de la imagen”.

 

La exposición

Se inicia el recorrido en la Sala II de la Nave Principal con la nueva imagen del poder encarnada por Augusto, primer emperador de Roma (27 a.C.-14 d.C.). Los retratos de Augusto nos lo muestran de diversas maneras a lo largo de su imperium.

Continúa la muestra con la imagen dinástica. La llamada gens julio-claudia, una de las más poderosas familias del imperio, que Augusto gestó junto a su segunda esposa Livia.

Los cambios de imagen imperial en los siglos sucesivos los encontramos en la Sala III. La llegada al poder la familia Flavia (69-96 d. C), de los emperadores Vespasiano, Tito y Domiciano supuso un retorno, en los varones, a los retrato de tradición republicana, más realista.

El paso al siglo II d. C. vino de la mano de Trajano y Adriano, dos emperadores que impusieron su imagen. Trajano se presentó siempre como un militar romano mientras que Adriano cultivó una imagen más refinada, con una larga y abundante barba.

Los emperadores de los siglos IV y V d. C. mantuvieron y transformaron la imagen de distinto modo. Los denominados emperadores soldados, por ejemplo, se acortaron la barba y el cabello. Y ya, en el siglo IV d. C el emperador Constantino comenzó un nuevo tiempo con su conversión al cristianismo. Esta lenta transformación se plasmó también en las imágenes, que fueron cambiando formalmente de manera evidente: el concepto clásico de la imagen dio paso a una nueva visión más simbólica.

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