Masescena - Entrevistas

AÑO V  Número 214

21 SEPTIEMBRE 2021

Poco trasciende de la vida personal, pero si profesional, de Roberto Álvarez, un actor todoterreno que se enfrenta con la misma soltura al teatro, al cine y a la televisión. Un actor que no quiso serlo y que piensa que está repleto de experiencias. Aun así, quiere seguir llenando su bolsa con más experiencias.

Jimmy Roca es un bailarín, coreógrafo y actor español que en la actualidad forma parte del reparto de la función Intocables junto al gran Roberto Álvarez, Begoña Maestre e Iker Lastra. El pasado domingo terminaron temporada en el Teatro Reina Victoria de Madrid y emprenden una gira por todo el país que le tendrá ocupado hasta finales de 2020.

Un gran descubrimiento. Pero un descubrimiento, sobre todo, por la pasión y la fuerza con la que habla de su trabajo, sus proyectos, el cine, el teatro y la televisión. Aunque no deja de lado su primera pasión, el baile. 

LaboratorioSGAE 2

 

Siempre es un verdadero placer poderte rodear de energía, fuerza y pasión. Esos tres adjetivos son los que revolotean continuamente sobre los coreógrafos participantes. Su juventud les hace ponerse "el mundo por montera" y seguir, continuar creando a pesar de lo que está cayendo. Y no menos importante es la presencia de dos coreógrafos consagrados que dirigen el laboratorio. La experiencia no les hace haber perdido esa fuerza y ese ímpetu, que de forma estructurada, inyectan en grandes dosis a los jóvenes creadores.

Siempre hemos sabido de su admiración por Bertolt Brecht, quizá por eso haya elegido este título para su último montaje como director del Centro Dramático Nacional.

De los clásicos contemporáneos es para mí, y quizá sea un poco exagerado decirlo, el Shakespeare del siglo XX. Es una cumbre como dramaturgo, como poeta y como hombre de la escena. El teatro tal y como ahora lo concebimos no se entiende sin la aportación de Bertolt Brecht. En sus obras expone con suma perspicacia las relaciones de los hombres y mujeres entre sí, es decir, hace arte analizando la sociedad y nos alerta de las dinámicas que pone en juego el poder y que muchas veces están más cerca de lo que sospechamos; la sociedad, como es el caso actual con la irrupción de las redes sociales, puede ejercer la tiranía sobre sí misma en virtud de sofisticados mecanismos de poder. De esto habla Brecht con profusión.

A punto de echar el telón de la 65 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, Masescena ha tenido la oportunidad y el placer de poder charlar con Jesús Cimarro, su director desde hace ocho años. Su empresa, Pentación Espectáculos, está al frente de la cita emeritense y la ha convertido en un festival de renombre internacional y clave para todos aquellos que aman el turismo cultural y se sienten atrapados por la telaraña de actividades que Jesús y su equipo son capaces de abarcar y llevar a cabo durante los dos meses que dura la muestra.

Antonio Castro Guijosa ha dirigido la función que cierra la 65 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, Tito Andrónico, un canto a la violencia, la mutilación y la tragedia.

Una obra producida por el propio festival y Teatro del Noctámbulo, con un reparto encabezado por José Vicente Moirón, Alberto Barahona y Carmen Mayordomo, entre otros diez actores más.

 

Hablamos del teatro que se lee con el dramaturgo y fotógrafo Luis Fernando de Julián (Madrid, 1977), uno de los autores más interesantes del teatro español contemporáneo.

Hoy amaneció tímidamente. La luz se cuela por la ventana de este café en el que hemos quedado con el dramaturgo Nani de Julián (Madrid, 1977). Las sillas todavía están perfectamente colocadas después de la noche de descanso. Montones de tazas limpias están preparadas para los clientes que irán llegando. Junto a nuestas tazas, la premiada ‘El estómago de la ballena’ y una de sus obras anteriores, ‘El filo de las mariposas’, en una nueva edición mexicana componen un bello y onírico orden sobre la mesa. A un lado, una barra metálica y maciza. Al lado contrario, una gran ventana de cristal que nos separa de los transeuntes. 

Ha sido una de las entrevistas más emotivas de todas las que he realizado en este último tiempo. Y es que ha venido a mi mente y mi memoria la primera vez que visité un teatro para ver un espectáculo. Aquel teatro fue el Teatro La Latina de Madrid, y la obra El último tranvía, protagonizada por la gran Lina Morgan, y de cuya compañía formaba parte una tímida Silvia Espigado como tercera vedette. Pero mi memoria sí que la recordaba, e incluso sabía cómo era su participación en ese espectáculo. Ha sido muy especial poder volver a recordar aquel tiempo y todo lo que rodeaba aquella mágica sala del centro de Madrid cuya magia me atrapó y aún no me ha dejado marchar.

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