Masescena - Natalia Menéndez: "Intento buscar siempre el camino de la belleza y de la esperanza. Mientras tenga fuerzas, lo haré"

AÑO V  Número 214

20 SEPTIEMBRE 2021
DIRECTORA DEL TEATRO ESPAÑOL Y NAVES DEL ESPAÑOL EN MADRID

Natalia Menéndez: "Intento buscar siempre el camino de la belleza y de la esperanza. Mientras tenga fuerzas, lo haré"

La primera vez que Masescena tuvo contacto directo con Natalia Menéndez fue en la 40 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. Una especial edición en la que la revista hizo un despliegue importante para celebrar la efeméride de la cita manchega. No sólo sacó a flote un buque insignia de la cultura barroca de nuestro país, sino que, además, lo dejó saneado en materia económica. Pero ese año se despidió del Festival para emprender otro camino que ella misma calificó como más artístico. Masescena, en aquella edición, tuvo la ocasión de conocer la programación de la mano de Natalia Menéndez.

Un recuerdo de la niñez de Natalia Menéndez son esos artilugios que aún existen en los parques infantiles, de hierro, y que forman una especie de semicircunferencia, el cual podías cruzar por su parte superior, o cruzarlo por su parte inferior colgado de sus tramos. Es un artilugio que le gustaba mucho transitar. Las siete de la mañana es la mejor hora del día para nuestra protagonista que de pequeña quería ser todas las profesiones del mundo. El juguete de la infancia que recuerda con más cariño es un oso de peluche marrón. Su primera oportunidad vino de la mano de la compañía de Carmen de la Maza. En una fiesta de carnaval se disfrazaría de India Arapahoe. Se mira poco en los espejos, pero intenta mirarse, aunque le cuesta. La boca es el rasgo físico del que se siente más orgullosa, y en la adolescencia asegura que es donde ha sentido mayor vergüenza. Tiene muchas canciones favoritas, y depende de la época y del momento del día o de la noche, que preferiría unas u otras. Tiene miedo a la enfermedad y sería capaz de mentir por salvar la vida. Reconoce no perder los nervios habitualmente, pero también reconoce que en algún momento los ha perdido. Envidia al otro sexo que puedan hacer pis de pie. El invento de la rueda, entre otros, es el hecho de la historia de la humanidad que le produce más admiración. Reconoce que la humanidad cuando tira hacia una estética no violenta le produce mucha admiración. Pero la guerra es sin lugar a dudas el hecho de la historia de la humanidad que le produce mayor rechazo. A veces utiliza los refranes, y en nuestro encuentro destaca aquel que dice: “Después de la tormenta, llega la calma”. Todos los hechos tecnológicos le cuesta comprenderlos porque se reconoce muy ‘torpe’ (risas). Pero si tuviera que destacar alguno sería el fax. Su infierno particular, después de pensar unos segundos, decide no poderlo contar. Le hubiese encantado ser la protagonista de la película To be or not to be. Por último, tampoco puede confesar con quién pasaría una noche, aunque fuera para charlar.

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Natalia Menéndez Miquel (Madrid, 1967) es directora de escena, dramaturga, actriz y gestora cultural. Actualmente es la directora artística del Teatro Español y las Naves de Matadero de Madrid.

Licenciada en Interpretación y en Dirección de Escena por la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD). En 1987 comienza su carrera profesional como actriz. En teatro atesora una amplia experiencia a las órdenes de directores como Jesús Cracio, Guillermo Heras, Miguel Narros, Gerardo Malla o Jorge Lavelli, donde destaca la interpretación de textos clásicos como Don Juan de Molière (2003), La doble inconstancia (1995) de Marivaux, La discreta enamorada (1994) de Lope de Vega o El desdén, con el desdén (1992) de Agustín Moreto, a menudo invitada por la Compañía Nacional de Teatro Clásico. También ha sido dirigida por su padre, el actor Juanjo Menéndez, y su tío, Jean-Pierre Miquel, director de la Comédie Française. En su repertorio más contemporáneo destacan Eslavos de Tony Kusner (2001) o Nosferatu de Francisco Nieva (1994).

A lo largo de su carrera ha dirigido más de treinta espectáculos en teatro, música, ópera de cámara y zarzuela, tanto en España como en América. Dirige Comida de Matin Van Velduizen para el Festival de Otoño (1999), Don Juan Tenorio de Zorrilla en versión de Yolanda Pallín para Clásicos en Alcalá (2004), El invierno bajo la mesa de Roland Topor para el CDN (2005), donde también estrenó Realidad de Tom Stoppard (2010), Las cuñadas de Michel Tremblay para el Teatro Español (2008), Tantas Voces de Pirandello para las Naves del Español (2009), donde repetiría años después con La amante inglesa de Marguerite Duras (2013) o No feu bromes amb l´amor de Alfred de Musset para el Teatro Nacional de Cataluña (2015). Entre sus últimas producciones cabe destacar, La Villana de Amadeo Vives para el teatro de La Zarzuela (2017), Tebas Land de Sergio Blanco para el Pavón Teatro Kamikaze (2017), Mi niña niña mía de Amaranta Osorio e Itziar Pascual en el Teatro Español (2019) o Tres sombreros de copa de Miguel Mihura para el CDN (2019). En Colombia ha dirigido Tejiendo la Paz (2016), y en Uruguay Tartufo, un impostor (2018) para la Comedia Nacional, y El pequeño poni de Paco Becerra para Teatro El Galpón (2019).

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En su obra explora de manera recurrente la injusticia, retratada de manera amplia y poliédrica a través del abuso, el maltrato o la violencia. Lleva años trabajando por una estética de la no violencia – alejada de la idea de lo débil, lo inocente o lo cursi – donde la alegría o el amor suelen ser caminos soñados, siempre de la mano del humor y el color en sus múltiples variantes.

Es autora de textos como Llevarnos lo malo (2000) o Querido Mozart (2006). Ha publicado el libro de relatos A voces (2003) y la novela Clic (2011). También ha versionado o adaptado una docena de textos como Tartufo, un impostor de Molière, La cantante calva de Ionesco, Se van los días de John Fosse, Las falsas confidencias de Marivaux o Tres versiones de la vida, de Yasmina Reza. Además ha colaborado más de diez años como dramaturga de danza junto a 10&10 Danza, compañía que dirige Mónica Runde.

En paralelo a su faceta como creadora, Natalia desarrolla una prolífica labor pedagógica en torno a la interpretación, el análisis de textos y la dirección. Desde 2001 ha impartido numerosos cursos, talleres y conferencias en Europa, América, África y Asia.

En el terreno de las artes plásticas ha realizado la dirección artística de exposiciones como A tres bandas inaugurada en Bogotá (SEACEX), 1812: El poder de la palabra (AC/E), inaugurada en Cádiz o Arte y Naturaleza en la prehistoria (AC/E), inaugurada en Madrid.

Cabe destacar su labor como directora de la Fundación Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro entre 2010 y 2017.

A lo largo de su trayectoria ha sido reconocida con galardones como el Premio Chivas a la mejor dirección novel por El invierno bajo la mesa (2006) o los premios Ojo Crítico y Ágora del Festival de Almagro por La discreta enamorada, ambos en 1996. Obtiene la medalla Celcit en 2013 por su labor al frente del Festival de Almagro, y en 2017 ingresa en la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, en la categoría de Encomienda.

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