Masescena - Ignacio García: “Presentamos un Festival especialmente emotivo e intenso por lo que va a significar el reencuentro de los artistas con el público y del público con los artistas”

AÑO IV  Número 152

14 JULIO 2020
DIRECTOR DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO CLÁSICO DE ALMAGRO

Ignacio García: “Presentamos un Festival especialmente emotivo e intenso por lo que va a significar el reencuentro de los artistas con el público y del público con los artistas”

El pasado día 10 de junio se presentaba públicamente la 43 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. Aunque este año su versión será más reducida en número de espacios, días y programación, sus organizadores no han querido dejar pasar la oportunidad de confeccionar una programación “gourmet”, como ellos mismos han venido a denominar.

La presentación virtual, a través de un video que han difundido, ha contado con todas las instituciones públicas que forman parte de su patronato. Todos coinciden en lo mismo. La felicidad de poder celebrar finalmente la cita cultural, e invitan a la ciudadanía a visitar el Festival garantizando las mayores medidas de seguridad en lo que a sanidad se refiere.

 

¿Cuál ha sido la mayor dificultad a la hora de confeccionar el programa del Festival?

La mayor dificultad ha sido la incertidumbre. Como en todo. Estábamos en mitad de una crisis bestial. Una crisis sanitaria como no se ha vivido en un siglo en este país, y era muy difícil tomar decisiones. Las íbamos tomando según podíamos. Cuando ya vimos que era imposible que vinieran de otros países, cancelamos la programación internacional. Cuando vimos que muchas compañías no podían ensayar se fueron cancelando las producciones que no podían ensayar. Hemos ido adaptándonos, y al mismo tiempo hemos sido muy prudentes.

Hemos presentado el Festival dos meses y una semana después de lo que pensábamos. No queríamos presentar algo que no estábamos seguros que se pudiera hacer. Hemos hecho dieciocho ediciones, dieciocho programaciones distintas, hasta llegar a la que hemos presentado.

También hemos tenido que consensuar mucho con todos los miembros que componen el patronato del Festival, con las propias sensibilidades distintas de cada uno de ellos. Hay gente que pensaba que era una imprudencia hacer el Festival y que era mejor no hacerlo, y otra mucha gente pensaba que sí, tanto por la activación de la economía del municipio y la comarca, como por el tejido teatral.

El equipo del Festival ha trabajado mucho en estos últimos meses. Es curioso, para hacer una programación del Festival que es un tercio de la que normalmente se presenta, el equipo ha tenido que trabajar, no tres veces más, sino diez veces más. No hemos concentrado el programa en lo que nosotros hemos elegido, sino que hemos concentrado escuchando mucho a todas las compañías. Ha habido compañías con actores mayores de edad que no se han arriesgado a ensayar por temor a posibles contagios. Muchas realidades distintas, y que nosotros hemos tenido que ir configurando pasito a pasito.

 

¿Cómo definiría la programación de este año?

Nosotros hemos dicho que es un menú “gourmet”, es decir, que es un menú de mucha calidad. Ahí tenemos a El Brujo, a la Compañía Nacional, a Teatres y Coro de la Generalitat, Adriana Ozores, Lluis Homar, Roberto Álamo, Alberto San Juan…, es apabullante la programación. Pero está condensada, en dosis pequeñas, y es una programación mucho más reducida que otros años. Tenemos por delante una versión degustación de los que es la Reserva Natural del Siglo de Oro.

 

Al ser el acceso de público mucho más reducido, tan sólo dos semanas, ¿se ha planteado la organización el problema de entradas y acceso que esto puede ocasionar para los espectadores deseosos de Siglo de Oro?

Si. Quien quiera visitarnos este año tendrá que darse prisa para comprar las entradas. Somos conscientes de que habrá gente que se quedará fuera. Pero otros años también ha sucedido sacando muchas más entradas a la venta. Es verdad que también habrá una corrección natural. El público internacional no va a poder llegar a Almagro, o va a llegar muy poco. De hecho han cancelado su presencia los críticos de Estados Unidos que venían a celebrar su conferencia anual. De los nacionales, por la crisis económica y otras razones habrá seguro menos público. Y también hay una parte de público que todavía estará preocupada y asustada, y no va a venir, y es comprensible. Lo importante es que los que vengan lo hagan tranquilos, sepan que estarán en un entorno seguro, y mentalizados de que habrá que respetar unos protocolos que nos cuidarán a todos.

Creo que habrá una corrección natural entre el menor público y la menor oferta. Pero creo, sin miedo a equivocarme, que la oferta se quedará muy por debajo de la demanda.

 

Mucho se ha hablado en estos últimos días del desarrollo de las funciones, de las medidas de seguridad para los artistas, técnicos, y personal diverso en los teatros, ¿cómo se hará en Almagro?

El INAEM ya ha publicado una guía de buenas prácticas para el reinicio de la actividad escénica y musical en España. Estamos pendientes del protocolo que aprobará en breve el Ministerio y la Consejería de Sanidad, y será por el que nos rijamos en nuestro Festival. Hay producciones que ya nacen hijas del COVID-19. En otro reino extraño, que es la producción que trae la Compañía Nacional de Teatro Clásico, encargada por la Joven Compañía Nacional, es una producción que se ha engendrado y que se ha empezado a ensayar durante el confinamiento, de manera virtual, y que la han pensado sabiendo, su director, David Boceta, que hay una serie de reglas y de normas que hay que cumplir en este caso. Esto no quiere decir que, llegado el caso, un actor no se pueda acercar a otro, como se acerca un futbolista a otro. No debemos ser más radicales que en otros sectores. Pero sí, va a primar la protección siempre.

 

¿Alguna pista del Premio Corral de Comedias 2020?

Pues yo ya he dado todas las pistas. Es una gran personalidad de nuestro teatro, muy querida, que todo el mundo la conoce. Nadie va a tener ninguna duda cuando se diga el nombre. Ha hecho Siglo de Oro, y ha estado en Almagro. Es muy buena la adivinanza… La semana del 15 al 21 de junio lo anunciamos. En cuanto veáis el nombre vais a ver que es muy querido y muy conocido.

El Premio Corral de Comedias será el pistoletazo de salida del Festival, como todos los años, y esa imagen, esa presencia va a ser un importante estímulo y una importante llamada. La gente cuando vea en la televisión y en los medios el Premio Corral de Comedias, y a esa persona muy famosa, y a todos los que vengan a celebrar con esa persona la inauguración del Festival, pensará que efectivamente ya estamos en marcha, los teatros ya están activos, volveremos a estar.

El lema de María de Zayas creo que es muy elocuente: “Queremos que la gente que venga a Almagro se marche de Almagro llevando de mil gustos de amor el alma llena”. Hemos tenido muchos disgustos en estos meses y en estas semanas, y somos perfectamente conscientes. Almagro quiere ser una bocanada de aire fresco, y un rayo de esperanza para toda la gente que ha renunciado a muchas cosas durante muchos meses, durante muchas semanas. Más allá de las tragedias, que son muchas, y que lo sabemos, y que a todos nos ha golpeado de una manera u otra con alguien cercano a la pandemia, además de eso, nos hemos encerrado, hemos renunciado a muchas partes de nuestra vida porque creíamos que era lo que debíamos hacer, porque era lo que las autoridades sanitarias nos decían, para cuidarnos a nosotros mismos y cuidar a los demás…, Almagro va a ser el comienzo de la nueva normalidad para el disfrute cultural, de la poesía, de la belleza, de la risa y el llanto, de la comedia y de la tragedia. Esa es una normalidad importante, porque a veces nos parece que el disfrute cultural es superfluo, pero no olvidemos que Almagro es el símbolo de una manera de hacer vida civil, y de divertirse y entretenerse, y de reflexionar, y que en este país lleva cuatro siglos haciéndose. Y que lo llevan haciendo las ciudades grandes y los pueblos pequeños, unos lugares y otros, porque está en nuestra esencia que queremos compartir nuestra visión del mundo. Almagro significa eso, y creo que será un espejo en el que otros muchos se miren para continuar con esa actividad y que pronto estemos de nuevo, con toda la seguridad necesaria, pero disfrutando de una vida cultural plena.

 

En estos últimos días, en redes sociales, a todos los que defendemos la cultura, de una forma u otra, se nos ha golpeado y agredido verbalmente por el hecho de querer recuperar la normalidad en el mundo de las Artes Escénicas, por querer volver a los teatros con las medidas sanitarias que establezca el Ministerio de Sanidad. Le invito desde aquí a que defienda la celebración del Festival a través de la palabra, el respeto y la tolerancia

Afortunadamente no soy usuario de redes sociales, pero sí sé que se han lanzado insultos hacia mi persona por la celebración del Festival. E incluso se ha llegado a decir que como en mi familia no había fallecido nadie por el COVID-19 me atrevía a celebrar el encuentro y poner en riesgo a la población.

Justifico la celebración del Festival por muchos motivos. Primero, por esta necesidad cívica que digo. Es absurdo pensar que debemos regresar a las terrazas y no tenemos que regresar a los teatros; o que tenemos que regresar al fútbol, y no podemos regresar a la poesía. Es absurdo. Es una desproporción, y es injusto. Aparte de eso, que es lo más importante, todo lo estamos haciendo con todas las medidas sanitarias. Evidentemente quien insulta y quien agrede, y quien amenaza por las redes sociales, no tiene defensa. Pero sí que tiene defensa, y lo hemos tenido mucho en cuenta, quien ha criticado y quien ha advertido. Nos han dicho “tened cuidado que ha sido muy dura la crisis en Ciudad Real”, y eso lo tenemos en cuenta, yo lo valoro mucho. Y probablemente la versión final del Festival que estamos presentando es salomónica y tiene algo de todos ellos. De los que dijeron que sí que teníamos que hacer el Festival porque la situación económica se verá muy golpeada por la ausencia del Festival, y los hoteles, los restaurantes y los comercios de Almagro necesitan que el Festival sea un impulso importante… Pero también esta versión reducida en espacios y tiempo, los protocolos de seguridad, son los que son gracias a los que nos han llamado pidiendo prudencia.

Yo lo que pediría desde aquí es que lo hagan con respeto, sin agredir a nadie, y sin faltar al respeto a un periodista que defiende la celebración de un festival, ni a los trabajadores que intentan hacer ese festival en las mejores condiciones posible. Y el Festival, además de ser ese alimento espiritual y ese motor de la actividad económica, también es el refugio de un colectivo que ha sido muy golpeado, que es el colectivo teatral. Y creo que los teatreros que puedan estar en Almagro, serán 26 compañías frente a las 70 del año pasado, van a comenzar a ver la luz al final del túnel, no sólo por la función que hacen en Almagro y por cobrar ese trabajo, sino porque Almagro es un escaparate que a muchas compañías, de alguna manera, les da la visibilidad que les permite comer el resto del año.

 

Cuando termine esta especial edición del Festival de Almagro, y que con el paso del tiempo recordaremos como algo anecdótico, ¿qué balance espera de la cita manchega como director?

Se hará balance de números como se hace todos los años. Pero nunca los números dicen la verdad de lo que es Almagro. Ni de lo que es ninguna verdad profunda de lo que es el espíritu. Es absurdo decir que una representación que vi en la Compañía Nacional de Teatro Clásico cuando tenía doce años y que me costó doscientas pesetas, tenía ese valor. El cambio que produjo en mi vida es incalculable. No tiene que ver con el valor económico de la entrada que yo compré para ver aquello. Ver bajo la luna y las estrellas de Almagro a Adriana Ozores y Lluis Homar recitar a San Juan de la Cruz, no vale los veinte euros que cuesta la entrada.

De la misma manera, el público que pueda venir este año, que va a ser limitado, van a ser menos de 10.000 espectadores, frente a los 40.000 que vienen otros años, se ha hecho para proteger al público, pero para mantener la esencia. El hecho de que Almagro siga vivo es enormemente importante y relevante. Recibimos mails del mundo entero agradeciéndonos que Almagro siga en pie y animándonos a que sigamos peleando por ello. Y yo creo que eso es lo que cuenta.

El balance que tenemos que conseguir este año es que la actividad siga existiendo, que el Festival se haya celebrado, y sobre todo que se haya celebrado con medidas de protección, y que de lo que haya que hablar sea sólo de teatro, de éxitos, de versos, y de ideas bonitas del Siglo de Oro.

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