La dama boba barrios 

Si uno dice pertinaz, en la mente de su interlocutor se dibuja la sequía con la música del NODO; si balbucea orgullo, sale el rey, el emérito, a completarlo con su satisfacción. Si de teatro hablamos, al deslizar una dama algún excéntrico pensará en la del alba de Casona, pero los más se debatirán entre la boba de Lope y la duende de Calderón. Lope y Calderón, Calderón y Lope, son un fenómeno inaudito en un país en el que las discusiones sobre la tortilla de patatas con cebolla o sin cebolla son interminables y en el que no hay quien llegue a un acuerdo para formar gobierno. Se puede ser de Lope y Calderón, mal que les pesara a ellos, como no se puede ser de los Rollings y los Beatles.

El martes y el miércoles pudimos ver re-presentado, es decir, que nos volvieron a presentar, a un Lope y su dama, que no se sabe si es boba o no, austero en recursos escénicos, formando parte del habitual Teatro en los Barrios. Lo hizo Clásicos on the road, joven compañía madrileña de espíritu e intención “barraqueña”, popularizadora y dicharachera. El jueves nos recrearon, unos estonios nada menos, la fantasma, como se tradujo al italiano esa dama duende que es uno de los mayores prodigios cómicos de Calderón, al que se tiende a imaginar, no sé por qué, lúgubre y filosófico.

Empezando por el “monstruo de naturaleza”, por el Fénix, revivió en las ermitas rodeado de los ruidos de la vida, de los chavales jugando en el parque y los tractores regresando del campo. A parte del público le molestó el ruido, pero fue lo mejor: tirarse por un tobogán con los versos de Lope de fondo. Subir a un altar a Lope es de mal gusto, es preferible hacerle andar por la calle. Clásicos on the road lo basaron todo en la palabra, apenas ayudados por dos espadas, tres sillas y una botella de agua. No estuvo mal, pero queda ahí un camino por recorrer al grupo, cuyo vestuario situó la acción en el XVIII (si Jovellanos, Feijoo y Moratín levantaran la cabeza…). Misión cumplida, pues, junto a las ermitas, abarrotadas, resabios de aquel teatro que anhelaba Cervantes y mató Lope, aunque sin excesivo brillo, la verdad.

 

LaDamaDuendeEstonia

 

Donde sí disfrutó el amante del teatro, a pesar de los sobretítulos, fue en el Corral de Comedias, que no se llenó. Allí deslumbraron Ugala Teatre. En la ciudad de Vijandi, que viene a ser como Almagro, tienen un teatro fabuloso que renovaron hace un par de años y Lembit Peterson no se le ocurrió otra cosa que estrenarlo con La dama duende. Un locura que agradecemos enormemente, después de disfrutar con un elenco que disfruta. Calderón escribió su mejor comedia hacia 1929, cuando Lope ya veía que su reinado sobre las tablas se tambaleaba. Si la comicidad de La dama boba reside fundamentalmente en la palabra, la dama calderoniana nos hace reír por la situación y eso lo ha entendido perfectamente Ugala Teatre. Especialmente feliz fue la interpretación del gracioso Cosme, interpretado por Martin Mill, borracho y cobarde, juguetón y empático. Desconcertante, no por la interpretación, sino por la visión que nos propone Peterson, resultó don Luis, convertido en un clown pasado de rosca en lo que parece una elección ética acerca de tomarse muy en serio las cosas del honor ajeno. Lo cierto es que la elegancia y el dominio de un espacio en el que apenas han podido ensayar los de Ugala Teatre, nos hicieron vivir una de esas experiencias que difícilmente se pueden vivir en otro espacio que no sea el teatro, que no sea Almagro y su Corral. Hubo un momento en el que hasta pareció que el público había entendido el estonio.

“(…) que dos que han reñido iguales/ desde aquel instante quedan/ más amigos, pues ya hicieron/ de su valor experiencia”, dice don Juan en la primera jornada de La dama duende. En este Festival acabamos de ver el duelo desigual entre Lope y Calderón, duelo por el aplauso, por el reconocimiento. Lope se llevó al público en las ermitas; pero, sin duda, lo mejor fue para Calderón, que se amigó con unos bálticos a los que se les va cayendo el talento según se suben a las tablas. Tänan Teid, que parece que es como se dice gracias en estonio. El siguiente reto para Ugala tiene que ser adaptar un Lope, a ser posible La dama boba y su humor lingüístico. Eso sí que será pasar de las damas al ajedrez.

 

La dama duende

Escenografía y vestuario Jara Martínez Valderas ja Caja Negra

Iluminación Rene Liivamägi

Música Germán Díaz

Coreografía Tiina Mölder

Producción Teatro Ugala

 

Reparto

Don Manuel Ott Aardam

Don Juan Janek Vadi

Don Luis Aarne Soro

Doña Ángela Laura Peterson

Doña Beatriz Ilo Ann Saarepera

Cosme Martin Mill

Rodrigo Vallo Kirs

Isabel Laura Kalle

Clara Marika Palm

Criado Pille-Riin Lillepalu

 

La dama boba

Escenografía Agustín Fructuoso
Iluminación Iolanda Rubio
Vestuario Isabel Mata y Maribel Arenas
Asesor de verso Jorge Peña Miranda
Producción Clásicos on the road

Reparto

Beatriz Morandeira
Isabel Mata
Antonio Alcalde
Jairo Martínez del Hoyo
Casimiro Aguza
Manuel Peñalva
Bernardo Riaza (cover)

 

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