Masescena

Wajdi Mouawad, Marina Otero, Ligia Lewis, Animal Religion y Janet Novas, platos fuertes de la segunda semana del Festival de Otoño

Los Teatros del Canal acogen el estreno en Madrid de Sœurs, monólogo escrito y dirigido por Wajdi Mouawad con producción de La Colline de París, protagonizado por Annick Bergeron
La danza cobra protagonismo con el desembarco de Marina Otero desde Argentina y Ligia Lewis desde Estados Unidos, además Janet Novás inaugura el ciclo Cuerpo (In)finito
El circo de luz y sonido de Animal Religion, la épica minúscula de Atresbandes y la hammamturgia de Societat Doctor Alonso, llegan para tensar los límites de los géneros escénicos

De atractivo inevitable, Wajdi Mouawad vuelve a Madrid con otra de las piezas del puzzle que, bajo el título genérico de Ciclo doméstico, va completando desde hace años. El director canadiense de origen libanés, al frente del Teatro Nacional La Colline de París desde 2016, nos trae Soeurs (Hermanas) (Teatros del Canal, 19 y 20 de noviembre), un monólogo que ha confiado a la actriz Annick Bergeron, que durante diez años interpretó el papel principal de la inolvidable Incendies, el de Nawal Marwan.

El propio Mouawad interpretó la pieza anterior, Seuls (se pudo ver en Madrid, en el Teatro Valle-Inclán, en octubre de 2013), para hablar de la figura del hijo. Ahora toca hablar de las hermanas y luego se ocupará del padre, de la madre y de los hermanos. Este ciclo está emparentado con el anterior, que empezó con Litoral en 1999 y continuó con Incendies, Forêts y Ciels. La de Mouawad es una obra en continuo desarrollo, una cosmogonía propia con la que, contándose él desde su intimidad, es capaz de convocar las esencias de todo lo humano.

Soeurs empieza con una tormenta y una canción. La diva de Quebec Ginette Reno canta Je ne suis qu’une chanson, (Solo soy una canción), mientras Geneviève Bergeron conduce su Ford Taurus bajo la ventisca y la nieve, camino de Ottawa, donde tiene una conferencia sobre su trabajo como mediadora en conflictos. “Conduciendo por la autopista en medio de la tormenta, Geneviève no sabe que el mecanismo emocional que la ha constituido durante tanto tiempo se está rompiendo”, dice Mouawad. Como ocurría en Seuls, el monólogo es también una polifonía donde materiales diversos, imágenes, sonidos y objetos, conforman una narrativa acumulativa que tiende hacia la comprensión universal del sujeto.

 

A Fuck Me

 

La danza y las poéticas diversas

Dentro del ciclo Orilla abierta, que ha querido poner el foco sobre la importancia fundamental que para el Festival de Otoño tiene la escena iberoamericana, llegan esta semana dos mujeres de una fuerte y genuina personalidad artística, que nunca antes habían actuado en Madrid. La primera de ellas es Marina Otero, bailarina y coreógrafa argentina que trae un díptico formado por las piezas Fuck Me y Love Me. Esta semana veremos la primera de ellas en los Teatros del Canal (15 y 16 de noviembre), una obra de 2019 que empezó siendo un solo y terminó entregándose a un grupo de seis hombres.

Fuck Me la hacen seis hombres pero ella está en escena, rememorando el momento en el que su cuerpo dijo basta y una hernia discal múltiple la llevó al quirófano. Dirigía sentada, sin apenas poder moverse, y el dolor cobró un fuerte protagonismo en la pieza. “El dolor viene muy bien para pensar en qué es la realidad y qué es la ficción”, dice ella. El dolor como compañero de vida de las bailarinas o de algunos deportistas. El dolor que se mitifica, porque el que lo soporta es un héroe, a partir de esa idea tan cristiana del sacrificio o de esa otra tan griega de lo agónico, tan asociado a la lucha por la vida. Pero el dolor también es lo cotidiano y hasta el amigo sobre el que volver a pensar y hacer la poesía de las palabras sencillas que gasta en escena Otero, espontánea y con un punto de distancia irónica.

El otro ingrediente protagonista de Fuck Me es la energía masculina. Otero se confiesa dependiente absoluta de los hombres, algo que no terminaba de entender, y precisamente para intentar comprender los convocó cuando ella no podía mover su cuerpo y solo era palabra inmóvil. “La obra juega con la idea de poder manipularlos, porque si no, me siento encarcelada en ese amor imposible que es para mí el sexo masculino”, afirma la bailarina.

 

 

Por su parte, desde Estados Unidos pero de origen dominicano y con base en Berlín, Ligia Lewis ha elegido Madrid y Barcelona para estrenar en Europa su última pieza, deader than dead (Más muerta que muerta), La Casa Encendida, 19 y el 20 de noviembre. Originalmente era una pieza que partía de una investigación sobre lo que en inglés se llama ‘deadpan’, lo inexpresivo, lo impasible, pero a partir de resortes cómicos para ilustrar la distancia emocional.

Lewis desarrolló inicialmente una coreografía para 10 intérpretes que expresivamente estaba como muerta, más muerta que la muerte, si nos atenemos al título de la pieza. Pero del parón pandémico surgió una variante, esta vez solo para cuatro bailarines, que arranca con el soliloquio culminante de Macbeth (“Mañana y mañana y mañana se arrastra con paso mezquino día tras día hasta la sílaba final del tiempo escrito…”), en una reflexión sobre la repetición (tan teatral) y el sinsentido. La obra, finalmente, presenta varios módulos y cada uno de ellos es una ilustración paródica de la muerte, la inmovilidad y el vacío. Danzas macabras donde Lewis coreografía también el espectáculo del sufrimiento negro como condición de la supremacía blanca.

La presencia internacional en esta segunda semana de festival se completa con dos nuevas funciones de Songe d’une forêt oubliée (Sueño de un bosque olvidado), del colectivo libanés Kahraba, esta vez en la Sala Cuarta Pared (18 y 19 de noviembre). Bella, sencilla, poética, esta miniatura de títeres y objetos merece ser vista de cerca. Un poema visual que es toda una invitación a soñar acompañando el sueño de la niña protagonista. Es toda una delicia que se puede disfrutar en familia, es para todos los públicos, a cargo de una compañía que desde hace 5 años gestiona la Hammana Artist House, un espacio de residencia, creación y formación multidisciplinar situado a 40 minutos de Beirut.

 

 

Los cuerpos y las cosas

Mirando ya a la escena nacional, esta segunda semana el festival recibe a otras dos mujeres, bailarinas y coreógrafas, dueñas de poéticas escénicas muy particulares. Ambas, la gallega Janet Novás y la malagueña María del Mar Suárez La Chachi, dentro del ciclo Cuerpo (In)finito, un foco sobre obras que tienen el cuerpo como signo central y donde la danza y el teatro se transforman en un solo género híbrido.

Han pasado 3 años desde que Janet Novás estrenó en Madrid, de la mano del festival Veranos de la Villa, una pieza apabullante que tituló Imaginé cinco cuerpos y ninguno era el mío. La pregunta que da título a esta nueva pieza que la creadora gallega trae ahora, Where is Janet? (Réplika Teatro, 19 y 20 de noviembre), parece la continuación lógica de aquel título de 2019. Si ninguno de aquellos cuerpos era el de Janet, ¿dónde está Janet? El parón pandémico fue un momento de revisión para la artista, asumiendo la necesidad de un cambio partiendo de una anatomía agotada, de una corporalidad arrasada, para explorar nuevas vías de convivencia con el propio cuerpo más amables, más cuidadosas.

Where is Janet? vivió un pre-estreno en Galicia en 2021 (año en el que Novás fue merecedora del Premio El Ojo Crítico de Danza), pero este año está presentando su versión más avanzada. Le acompaña en la creación su inestimable Ricardo Santana para terminar de dar forma a ese collage audiovisual que entra y sale del cuerpo de la performer, un cuerpo instrumento, un cuerpo sentido, un cuerpo lienzo, que se mueve en la interferencia entre la fatiga y la esperanza, movimiento lírico y descarnado, estética que se cuestiona y, porque se cuestiona, se abraza y se quiere.

Y de norte a sur, de Galicia a Málaga, el Festival de Otoño vuelve a programar a María del Mar Suárez La Chachi, cuya pieza Los inescalables Alpes, buscando a Currito pasó fugazmente por la edición del pasado año, dejando muy buen sabor de boca y ganas de tener una nueva oportunidad para escalar con ella. Este año hace dos funciones en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares (18 y 19 de noviembre), para deleite de los que buscan la osadía creativa.

Ganadora del Premio Godot de Danza 2022, La Chachi presenta un espectáculo de flamenco contemporáneo con tres músicos en escena (Lola Dolores al cante, Francisco Martín a la guitarra e Isaac García a la percusión), texto de Cristian Alcaraz y dramaturgia compartida con Alberto Cortés, otro malagueño que está dando mucho que hablar. Escalar es aquí un verbo que se erige como símbolo de superación, junto a la vieja idea de romería, tan atávica, como metáfora de la salvación. Dos caminos que redimen el cuerpo, dispuestos para jugar con lo inalcanzable. La pieza es un viaje que muta en penitencia, una búsqueda a través de una corporalidad extasiada donde el flamenco se encuentra con el krump, baile callejero caracterizado por su derroche de expresividad, su libertad innegociable y su energía arrolladora.

Cuerpo y materia se van a encontrar en otras tres propuestas que llegan esta semana y que no pueden reducirse fácilmente a un género. Decimos, por ejemplo, que el colectivo catalán Animal Religion hace circo, pero como vamos a ver en Ahir (Ayer) (Teatros del Canal, 16 y 17 de noviembre), la convivencia entre cuerpo, luz, sonido y palabra se produce sin jerarquía alguna. El título nos da una idea ya de que el espectáculo quiere dialogar con el pasado haciendo una incisión en la línea del tiempo para observarla, congelarla y transformarla hasta reinterpretar su continuidad.

Su protagonista en escena es Quim Girón, que hace malabares con un micrófono, verticales y acrobacias sobre un suelo que es un espejo y aéreos colgado de una cuerda que sostiene un altavoz, entrando y saliendo de haces de láser sutilmente corpóreos gracias a la justa utilización del humo.

 

 

También desde Cataluña llega ATRESBANDES, compañía que presenta la obra Aspecto global de una cuestión (Teatro de La Abadía, 18 y 19 de noviembre), donde se propone hablar de la épica minúscula del día a día a partir de dos fuentes de inspiración: la literatura y el cómic. De un lado está el escritor francés Georges Perec, que en su libro Lo infraordinario invita al lector a interrogar a lo habitual. De otro lado está el trabajo de Chris Ware, historietista estadounidense que ha destacado por su afán constante de experimentación en el llamado noveno arte. Su novela gráfica Fabricando historias es un artefacto de vanguardia que ofrece una experiencia inmersiva, un pequeño teatro que se despliega ante uno mismo.

Esa teatralidad, esa espectacularidad que se asoma a lo minúsculo es lo que trata de transportar al escenario ATRESBANDES. “Por medio de la superposición de situaciones creemos -explican- que se puede conseguir el efecto que buscamos: que lo pequeño y cotidiano, pero profundamente cargado de potencialidad, de realidad, florezca, salga a la luz y se desvele para poder establecer un diálogo con el gran acontecimiento que permite una nueva mirada sobre la realidad”.

Otro colectivo con base en Barcelona es Societat Doctor Alonso, liderados por los veteranos Tomàs Aragay y Sofía Asencio, creadores de islas poéticas en los escenarios que contribuyen con cada nueva tentativa a ensanchar indefinidamente el concepto de lo teatral. En esta ocasión vienen al Festival de Otoño con un neologismo bajo el brazo, el que da título a la pieza que presentan en los Teatros del Canal (19 y 20 de noviembre): Hammamturgia. La palabra puede ser la suma de ese dispositivo asociado comúnmente a la herencia árabe u otomana (el hammam), que nos ha legado una arquitectura para la sociabilidad, el placer y la higiene, y de la propia dramaturgia, la habilidad para coser una historia en el tiempo a partir del encuentro entre fuerzas cuya fricción genera un movimiento transformador hacia adelante.

El público accede descalzo a un gran cubo blanco y cada cual elegirá su lugar en el espacio. Hay cuatro aberturas en cada uno de los lados del cubo por las que entran y salen también las cuatro performers que ejecutan las acciones, dando vida a láminas de plástico de distintos tamaños, colores y texturas con las que hacen palpable las metamorfosis de la materia sometida al movimiento. Cuerpos y cosas en el espacio en un flujo interminable, un suceder que no cuenta nada, sino que propone y acciona transformaciones de esos cuerpos, de esas cosas y de ese espacio.

 

 

Colaboración con Surge Madrid y programación en municipios

La colaboración del Festival de Otoño con la Muestra de Creación Escénica Surge Madrid se cierra esta semana con la programación de Bob o Nunca nadie: La questione del consenso, una propuesta muy personal de Carlos Pulpón y su compañía Quemar las naves. En escena, Pulpón, como persona encargada de la dirección, la dramaturgia y la interpretación, confiesa que su pretensión era hacer una conferencia de no-danza basada en el ejercicio físico, la autoficción y la filosofía queer. “Pero ocurre lo siguiente -explica: 1) Aunque yo sea LGTBQ+, odio las piezas LGTBQ+. Y 2) Aunque sabía que quería escribir sobre esto, lo he evitado a toda costa por el tema. El tema es el consentimiento, los límites y las experiencias que rayan en el abuso sexual”.

Respecto a la programación en los municipios, aparte de La Chachi, que estará en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares, hay que hablar de Los Torreznos, que llevan al Teatro Isaac Albéniz de Parla su performance LA CULTURA (18 de noviembre). La inclasificable práctica artística del dúo conformado por Jaime Vallaure y Rafael Lamata, desarrolla en esta pieza algo parecido a una conferencia acerca de la cultura. Con su corrosiva ironía habitual a cuestas, Los Torreznos aseguran que “la cultura es un pasatiempo de la muerte”.

Otras propuestas que ya echaron a andar la pasada semana y continúan con nuevas funciones son el Retablillo de Don Cristóbal, el clásico de marionetas de Federico García Lorca a cargo de la compañía Nao d’amores, que estará en el Teatro Municipal de Tres Cantos el 18 de noviembre y en el Centro de Arte y Turismo de Soto del Real el 20 de noviembre. Por su parte, Bag Lady, de la Compañía Antártica, hará funciones en Alcorcón (Centro del Títere, 18 de noviembre), Pozuelo de Alarcón (MIRA Teatro, 19 de noviembre) y Vallecas (Centro Cultural Paco Rabal, 20 de noviembre). La obra de títeres y objetos inspirada en Moby dick, AHAB, viaje al infierno, de la compañía Teatro Percutor, estará el 17 de noviembre en Alcalá de Henares (Centro Sociocultural Gilitos), el 18 de noviembre en San Sebastián de los Reyes (Pequeño Teatro) y el 19 de noviembre en Pozuelo de Alarcón (MIRA Teatro). Y finalmente, Un animal en mi almohada, escrita y dirigida por Vanessa Espín para la compañía La Promesa, se podrá ver en el Centro Socio Cultural El Soto de Móstoles, el 18 de noviembre.

 

Salir de la versión móvil