ENTREVISTA: NOS RECIBE EN SU DESPACHO DEL TEATRO LA LATINA DE MADRID

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Jesús Cimarro es productor y empresario. En la actualidad dirige la empresa Pentación, el Teatro La Latina y el Bellas Artes de Madrid, además de ser, también, Presidente de la Academia de Artes Escénicas de España y de la Asociación de Productores y Teatros de Madrid. A pesar de ser un hombre tan ocupado, asegura tener tiempo libre para su descanso y su ocio. En la entrevista que mantuvimos con él pudimos ver a un hombre comprometido con el teatro, con las artes escénicas en general. Un hombre que, a pesar de ese semblante serio, habla con pasión de su trabajo, de los actores, de su trayectoria, y de la historia más reciente de nuestro teatro.

¿De dónde viene Jesús Cimarro?

Yo vengo del país vasco. Nací en Ermua el 11 de septiembre de 1965, para que se sepa mi edad, tengo 52 años. El municipio de Ermua se dio a conocer, sobre todo, por el espíritu de Ermua, por aquel asesinato que cometió ETA a Miguel Ángel Blanco, que yo creo que fue un antes y un después de la lucha en este país por acabar con el terrorismo.

Hace unos días veía en las noticias de que ETA ha pedido disculpas a las víctimas. Yo creo que eso es bueno para todos, que este país tenga una reconciliación. Y aunque esto no tenga que ver mucho con el mundo del teatro, si tiene que ver con el mundo de donde vengo yo. Cómo empecé y los años en los que empecé mi carrera como productor teatral.

¿Dónde se forma Jesús Cimarro? ¿Cómo llega al mundo de la producción teatral?

Fundé un taller de teatro en el año 1980 y es donde empecé. Me encargaba de la coordinación, de la organización, como se llamaba en aquel momento. No se llamaba ni gestión, ni producción, si no que se llamaba “organización”. Organicé el taller de teatro, contrataba a los profesores. Cuando inicio COU empiezo a trabajar en un periódico, en el Correo Español del Pueblo Vasco haciendo las notas del mundo de la cultura, del teatro, y con dieciocho años me contrata la Compañía de Teatro Geroa para hacer la producción y distribución de los espectáculos de la compañía. Creamos una cooperativa y es cuando realmente me dedico de forma profesional a la producción. De aquella época recuerdo montajes como Muerte accidental de un anarquista, de Darío Fo, o Doña Elvira imagínate Euskadi, de Ignacio Amestoy. Es un espectáculo que en la compañía marcó un antes y un después porque estuvimos de gira, hicimos temporada en Madrid, hicimos temporada en Barcelona, en La Villarroel, estrenamos en el Festival de Sitges, lugares donde una compañía de teatro independiente no iba nunca. Ahí de alguna manera rompimos una barrera que yo siempre a lo largo de mi carrera, a lo largo de mi trayectoria, he procurado romper. Romper donde empezaba un modelo o donde acababa otro modelo.

Estuve tres años en esa compañía y con veintiún años decidí venirme a Madrid, y con veintidós o veintitrés años montamos Pentación. Me llamaron Gerardo Malla, Alonso de Santos, el Brujo y Tato Cabal para montar Pentación. De ahí el nombre. Pentación significa Cinco en Acción. Éramos cinco socios los que montamos la empresa y donde, realmente, la parte de la gestión y la parte artística se juntaban. En aquella época sí fue una novedad, porque existía lo público, que era una historia muy incipiente, o estaba el teatro comercial al uso formado por un director de escena, o por un actor o actriz importante, que eran los que montaban sus compañías, pero no un modelo como el que íbamos a plantear nosotros, y como el que planteamos, y con el que me he desarrollado en los últimos treinta años. Es decir, han sido treinta años en los que hemos producido más de 170 espectáculos, que se dice pronto.

¿Por qué se queda sólo Jesús Cimarro en Pentación de aquellos cinco emprendedores?

Conseguir que los artistas estén en un lugar mucho tiempo no era fácil. El Brujo estuvo hasta el año 1996, Gerardo Malla hasta el año 1998, y Alonso de Santos hasta el año 2000, que es cuando le llamaron para dirigir la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Desde el año 2000 estoy yo sólo, pero como suelo decir, solo pero muy acompañado. Muchas de las producciones que he hecho son espectáculos que están co-producidos por algunos de esos actores que forman parte de los repartos.

Este verano decía El Brujo que lo que no consigue Cimarro no lo consigue nadie, ¿es verdad?

Bueno, El Brujo me quiere mucho (risas). No lo sé. Cuando me propongo un objetivo, intento llegar al final de ese objetivo, esa es la verdad. Pongo todos los medios para llegar a ese objetivo. Y si ese objetivo es hacer una producción, o la contratación de un actor o una actriz, o luchar por los intereses del sector de las artes escénicas, ahí estoy para trabajar y para llegar hasta el final. A veces se consigue, y a veces no se consigue.

IMG 3200Se van a cumplir treinta años de Pentación, ¿cuántas producciones se han hecho?

Hemos hecho 170 producciones, co-producciones, distribuciones. Es decir, una variedad de espectáculos que da un poco de vértigo cuando haces un poco de análisis de lo que es un poco la historia del teatro en los últimos treinta años. Además, yo lo digo con mucho orgullo, Pentación es una empresa que tiene el mismo nombre y el mismo CIF desde el primer día que se fundó. En estos tiempos que corren no todo el mundo lo puede decir.

¿Destacarías alguna producción que te haya dado demasiados dolores de cabeza?

Hay muchas producciones, claro. Hacer una selección en 170 es difícil. Pero te voy a dar una que me costó mucho poder llevarla a cabo. Fue Yo Claudio, de Robert Graves. La estrenamos en Mérida. Pasó antes de su estreno por tres repartos distintos, por tres directores distintos. Me costó cinco años ponerla en pie. Y que me dio muchas satisfacciones, porque por este espectáculo nos dieron trece premios, y entre esos premios, me dieron el premio Max al mejor productor privado, junto con El Verdugo, de Miller. Es una de las producciones que más me costó pero que dio muchas satisfacciones. Hay muchas producciones, como fue Pares y Nines, de Alonso de Santos, a La sonrisa etrusca de José Luis Sampedro, o a La cena de los idiotas, que protagonizaron en el año 2000 Pepón Nieto y Luis Tosar.

¿Qué actor o actriz se le ha escapado a Cimarro y que no ha trabajado en Pentación aún y que te gustaría que formara parte de su producción?

Bueno, pues mira, no te voy a contestar a esa pregunta, porque ahí hay actores y actrices que en estos momentos estoy intentando negociar con ellos y no quiero que se les suba a la cabeza (risas). Ahí estamos trabajando para que acepten las propuestas que les hemos hecho.

Nunca es fácil. Aunque a mí me dice mucha gente, hombre ya en Pentación puede trabajar cualquiera, todo el mundo quiere trabajar, yo digo, utilizando a veces una frase muy coloquial, no está todo el pescado vendido siempre, hay que trabajarlo. Y ese es el espíritu que yo impregno a mi equipo. Siempre hay que trabajar. No hay nada hecho. Todo hay que trabajarlo. Hay que trabajarlo bien, y demostrar que lo hacemos bien. Por nosotros mismos, por el público, y por las entidades con las que colaboramos, es decir, por el equipo en general hay que hacer las cosas bien.

Eres un empresario de éxito, productor de éxito, Director de Pentación, Presidente de la Academia de las Artes Escénicas de España, Director del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, por decir algo. Pro-activo siempre en redes sociales. ¿Tienes tiempo libre?

Si. Procuro buscar mi tiempo. Has dicho que soy muy pro-activo en las Redes Sociales. Si te das cuenta yo en las redes sociales sólo hablo de la parte profesional. No pongo nada de mi vida privada. Porque soy muy celoso de mi vida privada, y ahí está. Lógicamente tengo una vida privada y tengo mis momentos para descansar. Si no, sería imposible llevar el ritmo que yo llevo. Tengo mi tiempo, y tengo mi tiempo para mis relaciones personales, de amistad… Si no, no sería humano.

Abordando el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, ¿qué novedades habrá este año? ¿Qué nos puedes destacar?

Estrenamos títulos que nunca se habían hecho en toda la historia del festival. Llevo siete años dirigiendo el festival y he procurado que en cada una de las ediciones se hiciera algo que no se hubiera hecho antes. En esta edición tenemos varios títulos que nunca se han hecho, como es Ben-Hur, Nerón, Filoctetes, Esquilo, nacimiento y muerte de la tragedia, que la hace El Brujo, Las amazonas, y La Comedia del Fantasma. Es decir, prácticamente de los nueve títulos hay cinco que nunca se han hecho. Muchas actrices, actores, directores y directoras que nunca han trabajado en el festival. Esto es una de mis obsesiones. Este es un festival público, y por un festival público o por una entidad pública tiene que pasar el máximo posible de gentes de esta profesión. Hay que dar la oportunidad, la alternativa, por así decirlo, de que esas personas que nunca han estado en el festival estén por primera vez. Y puedan disfrutar de lo que es ese espectáculo, ese festival, ese entorno, ese marco incomparable que es el Teatro Romano de Mérida. Me queda un año de contrato todavía, hasta el 2019, y espero que en la próxima edición también venga muchísima más gente que no haya pisado el Teatro Romano y el festival de Mérida.

¿Con qué presupuesto cuenta?

Con el mismo que el del año pasado. Tres millones de euros. El 50% sale de las arcas públicas, el otro 50% sale de la taquilla. Y si no sale de la taquilla tiene que salir de mi bolsillo, porque este es un festival que tiene externalizada la gestión y la dirección artística. Y si hay superávit el 95% es para revertir a las arcas del festival.

A mí hay veces que me preguntan qué saco yo de todo esto. Yo tengo mi sueldo, y tengo el 5% de la posibilidad del beneficio. Es cierto que yo esto no lo hago por dinero. Gano mucho más dinero con otras actividades que hago en mi empresa. Pero sí tenía muy claro cuando me llamaron que ese festival, que estaba a punto de desaparecer, había que mantenerlo y ponerlo otra vez en valor y en el mercado. El mercado de festivales de Europa, que es lo que hemos hecho a lo largo de estos años. Cogí un festival con 52.000 espectadores y en la actualidad tiene 168.000 espectadores. Se ha triplicado.

A veces se me acusa de que hago espectáculos fáciles para el público, y yo me digo, no es lo mismo programar el Teatro Romano de Mérida que tiene 3.000 localidades, que el teatro Bellas Artes de Madrid que tiene 438, o el Teatro La Latina que tiene 940. Son tres modelos distintos. Yo siempre programo en base a lo que tengo. En el festival está ese marco incomparable, pero luego hay otra parte off donde se programan espectáculos donde van doscientas personas, e incluso menos gente. Hay una combinación de espacios donde se pueden programar distintas visiones de lo que es la temática greco-latina y greco-romana, que también hay que decirlo, que es un festival temático.

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Como presidente de la Academia de las Artes Escénicas de España, ¿qué objetivos te has marcado para cumplir en los próximos cuatro años?

El primero es la visibilidad de la Academia. Primero que los profesionales y la sociedad tengan constancia de que en España existe una Academia de las Artes Escénicas, que agrupa a la profesión de las artes escénicas, desde los directores a los productores, desde los escenógrafos a los intérpretes, desde los iluminadores a los responsables de la programación de un teatro, es decir, al conjunto de las artes escénicas de España.

Segundo, que tenga una sede importante, que se pueda visitar, y que se haga una labor de trabajo de interrelación entre las distintas categorías de la academia.

Este año nos hemos planteado un curso de verano en la Universidad de Salamanca que celebra el 800 aniversario. Tener relación con las distintas universidades. Asesorar y poner en valor las artes escénicas, ese debe ser el cometido de la academia en nuestro país.

¿Se consigue?

Ahí estamos. La academia es muy joven. Lleva relativamente cuatro años. Va a cumplir el quinto año. No es como la academia de cine que lleva casi treinta años. Vamos paso a paso pero consolidando la labor desarrollada. Tenemos publicaciones, estudios, la revista que es el órgano de imagen de la academia. En la actualidad hay 500 académicos y académicas, y mi objetivo es que por lo menos cuando termine esta legislatura seamos por lo menos 700 académicos.

¿Cómo ve un productor de éxito como Jesús Cimarro la situación de los artistas en nuestro país?

Complicada. Hemos pasado una crisis muy dura, muy difícil. Pero tenemos un órgano, yo soy, además, presidente de la Asociación de Productores y Teatros de Madrid, y negocio los convenios colectivos, con los sindicatos, con la Unión de Actores, UGT, CCOO, y tenemos muy claro que tiene que existir un convenio colectivo en el cual se marcan las reglas del juego laborales, y esas reglas del juego laborales hay que cumplirlas. Para eso hay una comisión mixta paritaria. Yo soy un defensor de la legalidad, estoy en contra de la precariedad laboral que algunas gentes pretenden que haya en el sector. Yo me niego a eso. Y hay que denunciarlo. La precariedad laboral nos lleva a que esto sea una jungla. Por eso soy un defensor del convenio colectivo, y de que se cumpla ese convenio colectivo. Ahí siempre los sindicatos me van a tener de su lado, porque creo que cuanto mejor esté la profesión, cuanto mejor estén las relaciones laborales de este sector, mejor para todos. Porque las reglas del juego son claras, y yo prefiero tener las reglas del juego claras para que todos las conozcamos y podamos ser más competitivos. Yo doy clases de producción en algunos y siempre digo que el convenio colectivo es como la constitución, hay que conocerlo y cumplirlo.

Para finalizar, ¿qué proyectos tiene Jesús Cimarro encima de la mesa?

El primero, en el ámbito profesional, que el Festival de Mérida se desarrolle como se ha ido desarrollando estos años. Yo siempre digo que es difícil crecer mucho más, pero que ese crecimiento se mantenga, que haya un crecimiento sostenido y sostenible, y luego que en Pentación nos vayan bien las cosas.

Como sector, que vaya bien a todo el sector, a todos los que conformamos las artes escénicas, que hagamos grandes espectáculos para que el público, que es el que en definitiva va a disfrutar de esos espectáculos, se lo pase bien y lo disfrute, con una comedia, con una tragedia, con un drama, con lo que sea. Que disfrute cuando se siente en un patio de butacas.

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